El Japón de Amélie Nothomb

“Monsieur Haneda était le supérieur de Monsieur Omochi, qui était le supérieur de monsieur Saito, qui était le supérieur de mademoiselle Mori, qui était ma supérieure. Et moi, je n´étais la supérieure de personne”

Así empieza la exitosa y divertida novela de Amélie Nothomb “Stupeur et treblements” (Estupor y temblores), Gran Premio de Novela de la Academia Francesa en 1999.

La novela, autobiográfica, narra la historia de Amélie (el mismo nombre que la autora), una joven belga que regresa a Japón, país al que ama con locura y donde pasó sus primeros años de vida, para trabajar en una gran empresa japonesa como traductora. La protagonista, con estupefacción, se verá así descender en la escala social desde su puesto de traductora, para el que fue contratada, hasta llegar al de señora de los lavabos de caballeros.

Con una exquisita ironía, Amélie Nothomb, quien nació en Kobe (Japón), nos va relatando las contradicciones y comportamientos de la sociedad japonesa. Ama Japón apasionadamente, pero una barrera infranqueable le recuerda a menudo que ella es una extranjera (“gaijin”). El handicap de ser occidental se une al de ser mujer en una sociedad todavía muy machista y jerarquizada. Tal vez la novela presente situaciones algo exageradas, pero no por ello muy alejadas de la realidad, ni tampoco del mundo occidental donde la condición de mujer es en muchas ocasiones una barrera infranqueable dentro de la empresa.

“Stupeur et treblements” fue  llevada al cine, en una fidelísima adaptación de la novela,  por el director francés recientemente fallecido Alain Corneau e interpretada magistralmente por la actriz francesa Sylvie Testud.

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5 respuestas a El Japón de Amélie Nothomb

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  2. TNC dijo:

    No he leído el libro, pero –como bien dices– en el mundo occidental, en España que es lo que conozco, es evidente que la proporción de mujeres que ocupan cargos directivos no se corresponde ni con el número de mujeres que traban, ni con los años que hace que la mujer se incorporó al mercado laboral. Y otro tema sería si las que llegan, cobran lo mismo o no.

    Tal vez, la causa –y también la solución– esté en nosotros, los hombres. No porque vetemos el acceso de la mujer a puestos de responsabilidad, ni porque consideremos, obviamente, que la mujer no puede desarrollar el trabajo en igualdad de condiciones. Ni tampoco porque “temamos” que nos desplacen. Probablemente la causa estriba en que nosotros aceptamos con mayor facilidad jornadas laborables infumables o una dedicación a la empresa más allá de lo razonable. Algo que las mujeres –en general– no están dispuestas a aceptar.

    Cuñada, si me paso en la extensión o en la frecuencia de los comentarios, me lo dices y freno.

  3. Mireia dijo:

    Mi comentario (que es el de una mujer), es en respuesta al de TNC: Ten por seguro que vosotros sois la causa, y por descontado en vosotros también radica la solución. Simplemente porque hoy por hoy sois más.

    Lo que no tengo tan claro es tu creencia de no “temer” a que se os desplace, quizás sea en tu caso, pero no creo que sea general. Hay miedo a que cualquiera desplace a cualquiera y se utilizan todas las armas y argumentos al alcance de uno para evitarlo.

    Hoy en día una mujer ha de ser muy brillante y aceptar unas condiciones laborales más duras y demostrar más que un hombre para ocupar el mismo trabajo, eso sin entrar en tema de retribuciones económicas, por ello quizás hace años hubiera comprado lo de las jornadas infumables o la dedicación a la empresa, pero hoy por hoy no es así.

    • TNC dijo:

      Respuesta a Mireia:

      El miedo –y más en un contexto de crisis– a que “cualquiera desplace a cualquiera”, existe con independencia de que ese “cualquiera” sea hombre o mujer. Es sencillamente el miedo a que otro u otra (eso es lo de menos) hago tu trabajo de forma más eficaz, con más dedicación, por un salario inferior y con un contrato que obligue a menos al empleador. No mezclemos las churras con las merinas. O, si lo prefieres, los merinos con los churros.
      Hasta la próxima.

  4. Lourdes dijo:

    Yo, como Umbral, me remito a lo que he publicado y voy a “hablar de mi libro”: un reciente trabajo de investigación de la Universidad de Vigo lo cita…
    http://www.tiempodelosderechos.es/docs/informe2.pdf

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