Hundertwasser-Krawina: la vida dentro de una obra de arte

Situada en el número 34 de la calle Kegelgasse, en el distrito 3 de Viena, la casa Hundertwasser-Krawina es la obra más significativa de dos apasionados ecologistas: el arquitecto, Josef Krawina y el pintor, Friedensreich Hundertwasser. Finalizada en 1985, representa el diálogo entre naturaleza y  arquitectura.

Nadie se queda indiferente ante este edificio. Dicen que vivir en él es como vivir en una obra de arte. Su fachada nos recuerda una colcha de patchwork donde los diferentes colores marcan cada una de las viviendas. Hundertwasser quería que los inquilinos identificasen su apartamento tanto por dentro del edificio como por fuera. Por ello, cada color de la fachada corresponde a una vivienda y las partes grises señalan las áreas comunes de la casa, como las escaleras, pasillos, cuartos de juegos de los niños, el jardín de invierno, el Café Terraza y los locales comerciales.

Construída para sustituir a una vieja casa demolida, la parte decorada en  estilo antiguo refleja el pensamiento del artista, quien creía que en todas las casas habitaban espíritus y esos espíritus debían poder trasladarse de la casa vieja a la nueva.

El “derecho a la ventana” autoriza a los inquilinos a pintarlas a su gusto, tanto como les permita la longitud de su brazo. El artista diseñó ocho tipos diferentes de ventanas, colocadas, no linealmente como es habitual, sino según la necesidad solar de la habitación. Por esa razón también, las de las plantas altas son más pequeñas que las de los primeros pisos.

Columnas, bolos, estatuas, leones, torres con cúpulas, figuras,… producen una sensación realmente especial, que sólo buscando la razón en la  vida y la filosofía del artista Friedensreich Hundertwasser llegamos a comprender. De la misma manera, la naturaleza se mezcla con el ladrillo, el espejo, la cerámica, el cristal … en un extraño juego de materiales del que es un gran apasionado el arquitecto Josef Krawina.

Aunque sin duda, algo que realmente llama la atención son los “árboles inquilinos”. Para Hundertwasser las plantas tienen los mismos derechos que el ser humano y considera que lo que se le quita a la naturaleza con la construcción de una calle o un edificio, hay que devolvérselo ajardinando esas superficies. Por eso, los árboles crecen desde el interior de las viviendas hacia afuera, no están sobre una terraza o un techo, convirtiéndose en coinquilinos y pagando su alquiler purificando el aire y adornando la fachada.

“La línea recta es atea. La línea recta es la única línea no creativa. La única línea que no corresponde al ser humano como imagen de Dios.”

Friedensreich Hundertwasser

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3 respuestas a Hundertwasser-Krawina: la vida dentro de una obra de arte

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  3. Mireia dijo:

    Está siendo más ilustrativo de que lo que pensaba en un principio leer tu blog. Nos descrubes lugares pintorescos e interesantes que dificilmente, en mi caso, podría descubrir.

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