Ryokan: tradicional hotel japonés

Si algo caracteriza a Japón es su exquisita hospitalidad. Para saborearla no hay nada mejor que pasar un par de días en un ryokan, el tradicional y típico hotel japonés. En Japón hay alrededor de 80.000 ryokan.

Durante el periodo Nara, por el año 700, comerciantes y peregrinos viajaban por todo el país. Se hospedaban en templos budistas donde había unas zonas reservadas para los huéspedes. Actualmente, aún se puede reservar habitación en algunos de ellos, por ejemplo en el Monte Koya. Sin embargo, la necesidad de alojar a un mayor número de viajeros dio paso a la creación de los ryokan (hoy en día podemos alojarnos en Japón en algunos ryokan de más de 200 años de antigüedad). Por esta razón, los ryokan tienen muchas similitudes con los templos budistas. Mantienen, como ellos, el jardín japonés con rocas, piedras, grava, plantas y agua, aunque en su caso no es un lugar para la meditación sino para la calma y relajación de los huéspedes.

El check-in en un ryokan suele ser a las tres de la tarde. La cena, normalmente se sirve a las cinco y media, por lo que es importante llegar antes de esa hora. En la mayoría, sólo hablan japonés pero gracias al carácter amable y servicial de los nipones, es muy fácil comunicarse con gestos.

El gerente del hotel (Okami) recibe  a los huéspedes en la entrada con el respetuoso saludo japonés. Les  invita a dejar los zapatos en una estantería colocada en la recepción, al lado de la puerta, y a ponerse unas zapatillas con las que moverse por todo el establecimiento cuyo suelo está completamente recubierto de tatami. Las zapatillas se dejan siempre a la entrada de la habitación, por la que se anda descalzo.

Una Nakai-san, o dama de servicio, les enseña las instalaciones del hotel y les acompaña a la habitación donde hay un té con dulces (wagashi), preparado a modo de bienvenida. Ella será la que se encargue de “mimar” a los clientes durante toda su estancia.

La habitación,  a la que se entra por unas puertas de madera con sus cuadrados de papel, está cubierta de tatami y decorada con una mesa baja y unas sillas sin patas con unos cojines. No hay camas, ya que después de la cena, vendrá la Nakai-san a extender los futones directamente sobre el tatami. El cuarto de baño de la habitación es lo único occidental que hay en todo el hotel. En la habitación se dispone de los yukatas, quimonos de algodón que simbolizan la relajación y el descanso. El lado izquierdo del yukata se debe cerrar siempre sobre el derecho, lo contrario simboliza la muerte en el budismo y eso puede crear malestar.

Los ryokan disponen de los tradicionales baños japoneses. Generalmente hay uno para hombres y otro para mujeres, aunque en algunos es compartido con horarios distintos para cada sexo. Se considera que el baño es una forma de relajarse. Antes de entrar en el agua, extremadamente caliente, hay que sentarse en unos taburetes y asearse bien con unas duchas pequeñas. Se debe entrar completamente limpio en el agua y sin rastro de jabón, una regla que hay que cumplir a rajatabla.

En el precio está incluído el desayuno y la cena, y ambas se sirven en la habitación de una forma ceremoniosa y con una delicada explicación por parte de la Nakai-san para cada plato. Este tipo de comida se llama kaiseki y consiste en unos 15 platos: aperitivos (zensai), consomé (suimono), sashimi, comida frita (agemono), a la plancha (yakimono), cocida (nimono), sopa de miso, tempura y fruta, principalmente. A las siete de la mañana se sirve el desayuno típicamente japonés: arroz, sopa de miso, pescado frito, tiras de algas, pescado salado y un plato cocido.

La cultura japonesa cree que el ánimo de los empleados se contagia a sus huéspedes por lo que todo gira para que la estancia sea lo más placentera posible.

En Takayama, ciudad conocida como “la pequeña Kyoto” en la región montañosa de Hida, en la prefectura de Gifu, nos alojamos en el Nagase Ryokan, en el número 10 de la calle Nino-machi, muy cerca del centro histórico. Un ryokan perteneciente a la familia Nagase desde hace 250 años.  Nuestra estancia fue una agradable inmersión en la cultura y sentimiento nipón  experimentando con los cinco sentidos.

En el momento de la partida, la Nakai-san nos acompañó en todo momento. Mientras nos íbamos alejando del hotel, ella seguía en la puerta despidiéndose de nosotros, con sus ceremoniosas reverencias,  hasta que la perdimos de vista.

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2 respuestas a Ryokan: tradicional hotel japonés

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. He incluido el enlace a este post, Pilar, en un artículo (http://jmbigas.blogspot.com/2011/01/nancy-drew-aventuras-graficas-en-ingles.html) que acabo de publicar en mi blog sobre una colección de videojuegos, el último de los cuales se desarrolla en un ryokan de Kyoto.

    Gracias.

    José María

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