El difícil éxito laboral femenino

Aunque hoy en día la gran mayoría de mujeres ingresa en el mundo laboral, son muy pocas las que consiguen llegar a la cima de las diferentes profesiones:

  • sólo 9 Jefes de Estado mundiales son mujeres
  • sólo el 13% de los Parlamentarios del mundo son mujeres
  • sólo el 15% de los CEO de las empresas son mujeres
  • sólo el 20% de los dirigentes en organizaciones sin ánimo de lucro son mujeres

Existen barreras sociales difíciles de romper, pero también hay barreras psicológicas dentro de nosotras mismas que nos frenan para llegar a lo más alto en nuestra profesión.

En una conferencia en TED Woman, Sheryl Sandberg, COO de Facebook, hace hincapié en cómo las mujeres tenemos una tendencia innata a subestimar nuestras propias capacidades mientras que los hombres tienden a sobreestimar las suyas continúamente. Cuando un hombre realiza bien su trabajo, lo atribuirá a un “es que soy genial”; mientras que en le caso de la mujer minorizará ese buen resultado con un “tuve suerte” o “gracias a que alguien me ayudó”. Generalmente, los hombres se atribuyen el éxito a sí mismos, mientras que las mujeres tienden a atribuirlo a factores externos.

Por otro lado, tanto hombres como mujeres simpatizamos mucho más con el éxito de los hombres, lo percibimos como algo positivo, mientras que lo vemos de forma más negativa cuando se trata del éxito de una mujer y en la mayoría de los casos, no simpatizamos en absoluto.

Nuestras hijas deben valorar su potencial y no subestimarse pues el triunfo empieza creyendo en nuestras propias capacidades.

La sociedad presiona más a los hombres que a las mujeres para que tengan éxito. Cuando en la pareja, uno de los dos tiene que quedarse más en casa, es ella la que abandona el mundo laboral. Las estadísticas demuestran que cuando el hombre y la mujer trabajan y tienen un hijo, la mujer hace el doble de tareas domésticas que el hombre y la mujer dedica tres veces más tiempo a cuidar del hijo que su pareja.  Hay hombres que trabajan en casa para ayudar en la carrera profesional de sus esposas pero eso no está ni mucho menos normalizado por la sociedad.

Muchas veces, desde el momento en que se nos pasa por la cabeza el tener un hijo, desechamos la idea de asumir nuevas responsabilidades laborales, o promociones, o nuevos proyectos,… y somos nosotras mismas las que nos frenamos en nuestra carrera profesional, sacamos el pie del acelerador demasiado pronto, ralentizamos nuestra profesión muchos meses antes de que llegue el bebé. Cuando el niño ya esté en casa y tengamos que volver al mundo laboral, siempre será mejor hacerlo a un puesto de trabajo que nos llene y merezca la pena.

Pero hoy por hoy,  la realidad es que los 2/3 de los ejecutivos casados tienen hijos, frente a 1/3 de las ejecutivas casadas.

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