China: conquistando el mundo silenciosamente

Aunque la imagen del comercio chino en Europa sea principalmente los numerosos productos “made in China” que compramos, o las tiendas y los restaurantes baratos que podemos encontrar en nuestras ciudades, la realidad de esta potente economía va mucho más allá. Empezaron por la industria textil, siguieron con diversos sectores alrededor del plástico (como los juguetes, entre los que es difícil encontrar uno que no sea made in China) y continuaron con la fabricación de productos electrónicos.

Hace unos 15 años se decidieron por atacar sectores mucho más estratégicos como el de las telecomunicaciones. Primero ayudados por los occidentales, y más tarde, independizándose con la idea de conseguir el liderazgo mundial con sus propias empresas.

Sus ambiciones no se frenan ahí y están desarrollándose en casi todos los ámbitos de la economía. Es difícil encontrar una actividad económica donde no participe ya un actor chino. ¡Bienvenidos al futuro!

Algunos hechos y predicciones:

  • Goldman Sachs predijo (antes de la crisis) que China alcanzará a EEUU en 2025 y su economía será el doble que la americana en 2050.
  • PWC predice (después de la crisis) que China alcanzará a USA en el 2020. Ref
  • China lleva creciendo a un ritmo del 10% durante los últimos años. Esto significa que en estos últimos 10 años ha creado una economía del tamaño de dos veces la del Reino Unido (o cuatro Españas). Ref.

Y como estos datos, se pueden encontrar a miles en la red.

Todo esto puede pasar un poco desapercibido por los ciudadanos europeos de a pie, pero en muchos países en desarrollo de Asia, África y Latinoamerica ya se empieza a notar la competencia de la exportación china en importantes sectores de las economías de esos países como la explotación de recursos naturales, el desarrollo de infrastructuras e incluso la venta al detalle (como expone este interesante artículo de Heriberto Araujo y Juan Pablo Cardenal aparecido en El País):.

Por el contrario, las grandes multinacionales occidentales sí que están notando y sufriendo la agresiva competencia de las nuevas compañías chinas. Lo que empezó siendo una competencia basada en el bajo coste de la mano de obra local  ha pasado en poco tiempo a una rivalidad basada en:

  • Un amplio soporte estatal: El gobierno chino ofrece un gran soporte a sus empresas, de las cuales casi siempre es accionista, para desarrollar su presencia internacional. Los super-bancos chinos (Exim Bank y el China Development Bank) proporcionan grandes líneas de crédito a los clientes de esas empresas chinas, mucho más ventajosas de lo que los bancos occidentales son capaces de poder ofrecer. También, otro ejemplo de ayuda institucional ha sido la reciente compra por parte de China de Deuda del Estado Español (ya tiene el 20%), y a los pocos días se firmaron acuerdos por valor de más de 5 billones de Euros con empresas españolas (ver los detalles en este artículo). Aunque siempre se mencionan algunos proyectos de empresas españolas en China, lo que nunca se dice es lo que las empresas españolas se van a ver obligadas a comprar a las chinas en compensación por la compra de la Deuda. Malas noticias para nuestras empresas suministradoras.
  • Falta de transparencia: Mientras que las multinacionales occidentales cotizan en las bolsas de valores internacionales, y por lo tanto están obligadas a auditar y reportar todos sus resultados trimestralmente, de sus homólogas chinas no se sabe mucho o nada (ni de sus operaciones ni de sus estados financieros). Esto hace que la competencia no sea en igualdad de condiciones puesto que no se sabe si el rival es: una compañía muy eficaz, una compañía de bajo coste, una compañía muy bien financiada o una compañía con un Estado Chino detrás que tiene recursos ilimitados. Es como si en una competición deportiva, a un equipo se le hiciesen continuos controles antidopaje y al otro no se le pusiese ni el termómetro. Esto que parece tan ridículo, actualmente está pasando en diferentes industrias. Difícil futuro para las multinacionales occidentales.

Pero para entender al oponente, primero hay que conocerlo. En esta fabulosa charla de TED, el periodista Martin Jacques nos descubre una nueva perspectiva de lo que es China. Los occidentales intentamos entender China desde nuestros modelos. Muchos sostienen que con el crecimiento continuado de su economía, China se verá obligada a adoptar los patrones económicos y sociales de Occidente, y por tanto, a enfrentarse a los mismos problemas. Nada más lejos de la realidad, sostiene Martin. Él cree que, aunque nos consideremos muy cosmopolitas, cuando evaluamos a China de esta manera estamos mostrando una actitud muy provinciana. En Occidente nos regimos por el mundo de los últimos 200 años, creado y liderado por nosotros en el que el resto se adaptaba a nuestros cánones para sobrevivir. Sin embargo, para saber cómo China va a asumir su futuro liderazgo económico hay que analizar quién es China desde su perspectiva y no desde la nuestra.

¿QUIÉN ES CHINA?

Es una CIVILIZACIÓN: China es algo más que un país. China es “China” desde antes de que existiese algo llamado Imperio Romano, y al contrario que éste, se ha mantenido no sólo en el tiempo durante más de 20 siglos, sino también en sus principios culturales de civilización como la noción de estado, de familia y de unidad.

Es una RAZA: El 92% de los 1.300 millones de chinos pertenecen a la misma etnia (los Han) y el 8% restante se encuentra en la periferia del país siendo considerados como una alteración del orden. Esta uniformidad les proporciona un sentimiento de unidad y cohesión que les lleva al convencimiento de su superioridad con respecto al resto de la humanidad. Hay que tener en cuenta que los Han son el 20% de la población mundial.

ESTADO/GOBIERNO como patriarca: Desde nuestra concepción democrática, los occidentales creemos que la legitimidad de los gobiernos se obtiene en las urnas, como no puede ser de otra manera, pese a que desde el día siguiente de las elecciones, muchos se esfuerzan en deslegitimizar sus acciones y criticarle. Muy al contrario, el pueblo chino considera al Estado y sus órganos de gobierno como el Guardian de la civilización, el Guía y Patriarca de su destino. Aunque actualmente asimilemos esta imagen al Partido Comunista Chino creado en 1921, esta cultura de Estado Patriarca ha sido una constante en toda la historia china independientemente del sistema de gobierno.

Una prueba de ello son las numerosas infrastructuras realizadas a través de todo el país hace muchos siglos (cuando en Europa sólo se construían catedrales) que sin un gobierno fuerte no se hubieran hecho. Un ejemplo de ello es el barco de Zheng-He que surcó los mares de China y del Pacífico a principios del siglo XV. Como se ve en la foto era un navío de 9 palos y se cree que era muy maniobrable. Se construyeron unos 250. Para compararlo a la tecnología europea de la época, en la parte inferior izquierda de la imagen, podemos observar la máxima expresión del saber hacer español de finales del siglo XV (construído 80 años después del barco chino). Es una de las carabelas de Colón, con la que descubrió “las Indias”. Por suerte se topó con América, pues si se encuentra por los mares del pacífico con ese “pedazo de madero” chino no pone un huevo, si no la docena entera.

Ahora hacen cosas como esta estación (Wuhan) de trenes, la mayoría de alta velocidad. Hoy China es ya el país con más trenes de este tipo, y muy pronto tendrá más trenes de alta velocidad que el resto del mundo junto.

En definitiva, Europa, en el mejor de los casos, está subestimando a China. Y en el peor, está ignorando la gran amenaza que puede representar este invasión silenciosa en nuestras economías y en definitiva en nuestras vidas. Nuestra pretendida “Unión” Europea no está remediando nuestra “des-Unión” de acción ante estas amenazas globales. Cada país está actuando tácticamente y resolviendo sus problemas locales (como vender su Deuda) sin ninguna política clara para defender y reforzar sus industrias ante este ataque. Estas industrias y sus empresas son lo que nos garantizarán el futuro. El dinero y los productos baratos chinos son un alivio temporal que nos pueden salir caros a largo plazo. La crisis financiera generada por unos cuantos iluminados en Wall Street no va a ser nada comparada con la crisis industrial que se está generando debido a la miopía política ante esta invasión silenciosa.

Hay que reconocer que nuestros vecinos de EEUU están afrontando este reto con mucho más coraje. En el campo de las Telecomunicaciones, uno de los sectores más estratégicos para un país, no están dejando entrar a las multinacionales chinas por motivos de seguridad nacional. Sus poderosas operadoras de telefonía continuan confiando sus redes a las multinacionales occidentales. Nada que ver con sus homólogas europeas. El gobierno americano ha vetado incluso la adquisición de empresas americanas por parte de las chinas.

La concienciación americana llega también a la microeconomía como encontramos en una pequeña tienda de Pennsylvania donde el dueño no deja lugar a dudas.

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3 respuestas a China: conquistando el mundo silenciosamente

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  2. Totalmente de acuerdo con lo que explicas, Pilar.

    Solamente que las pequeñas muestras de proteccionismo casero, como la tienda de Penn, no nos ayudarán para nada.

    Creo que hay que forzar a la transparencia de la economía china y de sus empresas, por una parte, y de la tasa de cambio del Yuan, por cierto. Y, por otra, hay que “aliarse con el enemigo”, no queda otra. Son el nuevo imperio del siglo XXI, y el único problema real es que “nos cae muy lejos” geográfica y culturalmente. Hemos convivido sin demasiados problemas con el Imperio USA porque, en el fondo, la gran mayoría de estadounidenses son europeos emigrantes, luego tenemos con ellos lazos culturales bastante fuertes.

    Lo que sí creo que es temporal y no sostenible en el tiempo son los productos muy baratos “made in China”. Siendo niño, viví lo mismo con los productos japoneses. Al principio eran malos y baratos. Luego fueron buenos y baratos. Y, más tarde, excelentes y caros. La riqueza de un país conlleva necesariamente (o llegó la revolución) a la riqueza de sus habitantes.

    Veremos lo que nos depara este siglo recién comenzado. Y, por cierto, aprender el chino no me parece una opción.

    Un saludo, Pilar.

  3. Estimada Pilar, en la industria por la que me muevo, todo o casi todo está fabricado en China, Taiwan, Corea o Japón. No existirían vehículos eléctricos, malos o no, seguros o no, si no se fabricaran allí. El mundo cambia, los ideales de las personas en diferentes países, su idiosincracia, la economía … también debido a las decisiones de los políticos. ¿Como vamos a parar a un país que es la fábrica del mundo y a donde las empresas occidentales han acudido para fabricar productos con precios que podamos comprar? Yo creo en la cooperación. Al final, sean de la dinastía Han o de los visigodos, todos somos hermanos y, aunque los hermanos se pelean mucho, también se ayudan. Aprender a ayudarse es el gran problema del ser humano. Por ahí deberíamos empezar.

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