El regreso de una catedral después de la Unión Soviética

Visible desde todo el centro de Moscú y muy cerca del Kremlin, la Catedral del Cristo Salvador, con su cúpula dorada y sus impresionantes dimensiones, es la más grande de Rusia. Después de muchos años de régimen comunista ateo, representa el símbolo del renacimiento de la espiritualidad de este país.

Alejandro I decidió construir un templo en nombre de Cristo Salvador en honor de los héroes que liberaron Moscú de los franceses en la guerra napoleónica de 1812. El proyecto se llevó a cabo bajo el reinado de su sucesor, Nicolás I, quien ordenó la realización de una catedral inspirada en la de Santa Sofia de Constantinopla. El templo se inició en 1839 y después de más de 40 años de construcción, fue consagrado el 26 de mayo de 1883.

En la época de la Unión Soviética hubo una fuerte persecución religiosa. Entre los años 1917 y 1939 desaparecieron la casi totalidad de los clérigos y la mayoría de las iglesias fueron convertidas en museos del comunismo.

Muchos monumentos arquitectónicos importantes (más de 2200 en la zona de Moscú) fueron destruídos y la Catedral del Cristo Salvador fue uno de ellos. Se la despojó del oro, mármol, malaquitas e iconos, que más tarde se usaron en la decoración del Metro de Moscú; y el 5 de diciembre de 1931 fue dinamitada por orden de Stalin.

La intención de la demolición era construir el Palacio de los Soviets, un edificio que representase el triunfo del comunismo sobre el capitalismo. El proyecto de Stalin pretendía ser una gran torre de 400 metros de altura que superase al Empire State de Nueva York. Debía albergar museos y oficinas para los dirigentes soviéticos. La torre se coronaría con una estatua de Lenin de 100 metros de altura donde el despacho de Stalin se situaría dentro de la cabeza.

La construcción fue avanzando durante los primeros tres años. Stalin solía pasar por las obras para controlarlas. En Rusia se habían instalados varias fábricas para suministar materiales a esta obra tan faraónica pero la Segunda Guerra Mundial frenó los trabajos, algo que debió agradecer el arquitecto que no conseguía evitar los numerosos socavones de los cimientos, y quedaron definitivamente abandonados.

En los años sesenta, durante el mandato de Nikita Khrushchev, se construyó una gran piscina pública de agua caliente al aire libre, la “Moskva”.

En 1988 un grupo de miembros de la Iglesia Ortodoxa Rusa, científicos, escritores y artistas consiguieron el apoyo del Presidente Boris Yeltsin y del alcalde de Moscú Yuri Luzhkov para volver a construir la catedral. Después de 34 años, en 1994 la piscina fue demolida.  Las obras del nuevo templo estuvieron rodeadas de fuertes polémicas debido al elevado presupuesto, en un momento en que los moscovitas sufrían una grave crisis económica. En 1995 se redactó un decreto por el que sería financiada por donaciones privadas, sin embargo más de 200 millonesde dólares vinieron de las arcas del estado.

Fue consagrada en el año 2000. En abril de 2007 se celebró en ella el funeral por Boris Yeltsin, el primer funeral de Estado con participación de la Iglesia. En Mayo de ese mismo año fue el escenario donde se firmó, en presencia del presidente Vladímir Putin, el “Acta de comunión canónica” que ponía fin a casi 90 años de cisma entre el Patriarcado de Moscú y toda Rusia y La Iglesia Rusa en el exilio.

Foto piscina: http://www.masterandmargarita.eu/
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