De la experiencia al pensamiento creativo

El mundo ha ido evolucionando despacio durante muchos años. Los cambios sociales y económicos eran lentos y, en consecuencia, predecir el futuro en aquellos tiempos era relativamente fácil. La sociedad con la que se encontraban los padres era diferente a la de los hijos, pero la forma de ganarse la vida y las competencias necesarias para ello eran muy similares y altamente previsibles. El conocimiento y la experiencia eran la base fundamental de la competencia laboral, y todos los sistemas educativos se basaban, y se siguen basando, en proporcionar a los ciudadanos los conocimientos necesarios para que participen en el mundo laboral.

En los últimos diez años se están produciendo cambios significativos en nuestra economía: el impacto de internet en nuestras vidas y en nuestros negocios, la irrupción de países en desarrollo (China, India, Brasil) en sectores claves, crisis globales (burbuja de internet del año 2000,  la crisis financiera  del 2008)  y  crisis  locales (Grecia, Irlanda, Portugal, España,…). Ninguno de estos cambios fueron esperados y nos cogieron a todos por sorpresa. Esto nos ha demostrado nuestra limitada capacidad para predecir el futuro, y por consecuencia las competencias que serán necesarias para tener éxito en el nuevo mundo laboral. Un niño que se incorpore al parvulario en 2011, entrará en el mundo laboral en la década del 2030 y se jubilará alrededor del 2080. Si no somos capaces de saber lo que va a ser de nuestra economía en 5 ó 10 años, menos sabremos lo que le van a pedir a ese niño cuando busque su primer trabajo.

En un mundo predecible se valoraban los conocimientos y la experiencia. La experiencia es la capacidad de actuar en el futuro basándose en los resultados experimentados en el pasado y parece muy útil cuando el futuro va a ser similar al pasado, pero en caso contrario puede ser incluso contraproducente.

En un mundo impredecible necesitamos de la capacidad de afrontar nuevas situaciones con una mentalidad abierta y no buscando la similitud con el pasado. Las experiencias anteriores nos pueden distorsionar la visión del futuro y menospreciar los cambios. Debemos de crear nuevas soluciones para nuevos retos desconocidos y… para “crear” necesitamos creatividad.

La creatividad es el proceso de tener ideas originales que aporten valor.

Hay una tendencia generalizada a considerar la creatividad puramente asociada al arte. Es lo que muchos llaman la creatividad artística. Este tipo se basa en tener ideas originales pero limitadas a lo artístico. La creatividad, en un sentido mas amplio, se aplica a toda la actividad humana (y no únicamente al arte).

Para entender como interactúan estas dos capacidades humanas, conocimiento y creatividad, se han hecho diferentes estudios que proporcionan resultados sorprendentes:

  1. Cada generación mejora en Coeficiente Intelectual medio respecto a la generación anterior, pero disminuye su media en el Indice de Creatividad.
  2. Desde el nacimiento hasta el final de la adolescencia los niños van perdiendo creatividad. Hay un estudio que demuestra cómo vamos perdiendo nuestra capacidad creativa durante nuestro desarrollo. Un 98% de los niños de 3 a 5 años alcanzan un índice de creatividad similar a los grandes genios creativos. Los mismos niños sometidos al mismo test entre los 8 y 10 años, sólo el 32% alcanza ese nivel. Entre los 13 y los 15 años están en un 10%, y a los 25 años o más únicamente el 2% permanece en ese nivel.

Edward de Bono, creador de la teoría del pensamiento lateral, defiende el principio de que son la estructura de nuestro pensamiento y el desarrollo de nuestros conocimientos los responsables de esa reducción en la capacidad creativa.

La teoría de De Bono sostiene que el proceso educativo humano se basa en la construcción de patrones o paradigmas. Un paradigma es la agrupación de informaciones o conceptos en un único marco que ayuda al cerebro a tomar decisiones de forma mucho más rápida que si se tiene que analizar cada una de las partes por separado. Esto ha servido al hombre para reaccionar rápidamente ante situaciones de riesgo reconociendo un patrón determinado. La mayoría de los patrones son compartidos por el género humano, pero hay muchos que son particulares de sociedades y etnias concretas, o de sectores laborales. Los esquimales tienen patrones (sonidos, viento, comportamientos de animales,…) que les permiten reconocer situaciones en su hábitat, mientras que si nos dejaran a cualquiera de nosotros en medio del polo nos pasarían completamente desapercibidos. Lo mismo les pasaría a ellos si intentasen cruzar la place Étoile de Paris con su tráfico tan característico.

Esta estructura mental basada en patrones o paradigmas, que nos ha sido tan útil a la raza humana para llegar al siglo XXI, nos limita nuestra capacidad de afrontar nuevas situaciones. La razón es que observamos el mundo bajo la perspectivas de los modelos aprendidos durante nuestra educación y están grabados en nuestro cerebro. Si algo no encaja, le echamos la culpa a ese “algo” asumiendo que el problema es suyo. Los niños son más creativos ya que no tienen todavía sus paradigmas formados. Todas las situaciones son nuevas y por descubrir. Decimos que no conocen el peligro, pero la realidad es que no lo detectan puesto que no han desarrollado los modelos adecuados.

Otro ejemplo es internet y sus múltiples aplicaciones (Twitter, Facebook, LinkedIn,…), y dispositivos (iPhones, iPads, Androids,…). Mientras que los mas jóvenes (sin entrar en mayor precisión) son “nativos” del entorno, los menos jóvenes son meros “inmigrantes” en en la red.

Y ahora prueba, por ejemplo, a dar una explicación a los tres casos siguientes. La solución estará en no buscar la respuesta en nuestros patrones o paradigmas adquiridos sino en usar nuestra imaginación y ser creativos. (Pon a prueba tu creatividad antes de ir a la solución).

“Un hombre compra cocos a 5€ la docena y los vende a 3€ la docena. Al cabo de un año se hace millonario, ¿cómo?”.

Solución aquí

“Dos soldados se pierden en el desierto, uno empieza a caminar hacia el este y el otro hacia el oeste. Después de andar durante 6 largas horas, se encuentran. ¿Cómo ha sido posible?”.

Solución aquí

“Se te da la oportunidad de tener un tercer ojo, y tienes que decidir dónde ponértelo. ¿Cuál es tu elección?”.

Solución aquí

Se están empezando a desarrollar y utilizar técnicas para ayudarnos a ser más creativos, como el pensamiento lateral de De Bono. Todas se basan en el principio de luchar contra lo asumido: nuestros paradigmas.

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Una respuesta a De la experiencia al pensamiento creativo

  1. Muy interesante la reflexión y su desarrollo.

    Desgraciadamente, nos ilustra que la enseñanza y la educación tiende a “domesticar”, a recortar la creatividad y a integrarse en los patrones predeterminados.

    Hay que tener en cuenta, también, que el lenguaje es muy traidor, porque nos acostumbra a ciertos sobreentendidos que no son necesariamente así. Creo que es positivo todo lo que refuerce la creatividad y la capacidad de mirárselo todo con ojos limpios, en blanco.

    “Dos hombres andaban por el camino”. No se dice, pero todos asumimos que iban juntos.

    En fin, lecciones humanas de elevado interés.

    Gracias por este tipo de artículos, Pilar.

    Saludos.
    José María

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