Al éxito por carreteras secundarias

Joe Flom nació en 1923 y se crió en Brooklyn (Nueva York) durante la Gran Depresión. Sus padres eran inmigrantes judíos de Europa Oriental. Su padre trabajaba cosiendo hombreras para vestidos de señora y su madre haciendo bordados a destajo en casa. Eran más que humildes, eran pobres. En la escuela primaria, Flom destacó desde los primeros cursos. Tras pasar unos duros exámenes, consiguió entrar en el difícil y prestigioso instituto público Townsend Harris de Manhattan de donde habían salido seis premios Pulitzer, un Juez del Tribunal Supremo y tres premios Nobel. Compaginó sus estudios con trabajos esporádicos para contribuir a la difícil economía familiar. Tras servir en el ejército, solicitó el ingreso en la facultad de Derecho de Harvard. Consiguió entrar gracias a sus impresionantes notas y a su determinación por ser el mejor abogado (como les expresó en su carta de solicitud). Sus compañeros de Harvard comentaron que nunca tomó apuntes, pero eso no le impidió resaltar académicamente. Fue elegido para trabajar en la prestigiosa revista de Harvard “Law Review”, honor reservado a los mejores estudiantes.

Al final de la carrera, los recién titulados buscaban trabajo en los grandes y prestigiosos bufetes de abogados de Wall Street. Flom se entrevistó con varias de las firmas, pero reconoció que se encontraba incómodo por su aspecto de chico gordo y desproporcionado. Era uno de los pocos estudiantes de su promoción de Harvard que se encontraba aún sin trabajo cuando un profesor le dio la referencia de unos abogados jóvenes que estaban creando su propia firma. Apesar de que no tenían ningún cliente y muy poco dinero para pagarle, decidió arriesgarse y empezó ocupando una diminuta oficina en Wall Street. En una de las discusiones iniciales sobre a qué especialidad se dedicaría la firma, la conclusión fue: “A la que llamara a la puerta”.

Flom ascendió hasta ser socio y pronto la firma Skadden, Arps, Slate, Meagher & Flom empezó a crecer rápidamente. Con su ilimitada ambición llevó a la compañía hasta tener más de dos mil abogados en veintitrés países, facturando más de mil millones de dólares, convirtiéndose en uno de los despachos de abogados más grandes y poderosos del mundo. A Flom se le atribuye también una gran influencia en el desarrollo de las leyes sobre Fusiones y Adquisiciones de Estados Unidos, que fue una de las grandes especialidades de la firma. Joe Flom murió el pasado 23 de Febrero del 2011 a los 87 años.

Una historia épica: niño pobre, judío, inteligente, trabajador y gran estudiante consigue entrar en Harvard, monta un bufete de abogados y compite con los grandes monstruos de su sector consiguiendo liderar su mercado y hacerse rico.

Cuando se narran las razones del éxito de emprendedores, empresarios, deportistas o artistas, se suele hacer de una manera épica y un tanto mitológica. Se ensalzan los aspectos heroicos del personaje y sus acciones, y se obvian detalles importantes, menos novelescos, que han podido contribuir a su éxito. Esto hace la historia más interesante y a la persona de éxito mucho más admirable.

Sin embargo, es recomendable analizar todos los aspectos que contribuyen al éxito lo que nos llevará a comprender que éste no tiene una sola vía directa, sino que se puede llegar a él por múltiples caminos. El éxito es una combinación de competencia personal, determinación a prueba de obstáculos y un entorno adecuado y oportuno.

La historia completa de Joe Flom

Las cualidades personales y profesionales de Flom ya las conocemos, pero debemos ubicar al personaje en el escenario real del momento para analizar la influencia que el entorno puede haber tenido en su trayectoria. Asumiendo que “la carretera principal” de la abogacía en el Nueva York de los años 40 y 50 transcurría en los grandes bufetes de Wall Street, veamos algunas características básicas de estos.

“En los bufetes neoyorquinos no trabajaba cualquiera”: En esa época, los bufetes neoyorquinos eran un club privado. Tenían sus sedes en Wall Street, sus socios se graduaban en las mismas universidades, asistían a las mismas iglesias, veraneaban en las mismas ciudades costeras de Long Island y todos vestían de la misma manera. Sus despachos se conocían como firmas “de zapato blanco” en referencia a los atuendos que utilizaban en sus exclusivos clubs de campo. Estos bufetes eran muy exigentes al contratar a los nuevos abogados: buscaban a individuos de facciones nórdicas, personalidad agradable y aspecto pulcro, licenciados por la universidad “que Dios manda” y con un “adecuado” entorno social. Era un negocio de caballeros para caballeros.

“En los bufetes neoyorquinos no hacían cualquier cosa”: Los bufetes neoyorquinos eran abogados corporativos. Ayudaban a sus clientes a gestionar el pago de impuestos, y las tareas jurídicas que implican la emisión de acciones y obligaciones. Rara vez pleiteaban ya que los conflictos se resolvían en reuniones privadas entre las partes y no ante un tribunal porque ellos consideraban que los pleitos eran para gente poco seria, camorrista. Otra cosa que no hacían era implicarse en adquisiciones corporativas hostiles pues consideraban que esa manera de actuar no era cosa de caballeros y si alguien no quería vender su empresa no se le podía forzar hostilmente.

Estaba claro que un recién licenciado, pobre, judío, de formas rudas, sin relaciones sociales, bajo, gordo y con el acento humilde de Brooklyn, no encajaba en los estándares de los grandes bufetes “de zapatos blancos”. Entonces, ¿cuáles fueron las razones del éxito de Flom?:

Competencia y determinación: Una gran competencia técnica (buenas calificaciones académicas) y una gran capacidad de trabajo desde su infancia. Mucha determinación y obstinación, nada se obtiene fácilmente. La vida es dura y hay que luchar para vencer.

Le echaron de la carretera principal: Es rechazado por el sistema, por su industria, por su sector. Debido a sus orígenes tanto étnicos como económicos, no encaja en el sistema y se ve forzado a probar en “carreteras secundarias”. Crea un bufete con otros “rechazados” con los cuales, si quieren ejercer la abogacía, debe ser fuera del sistema estándar, en lo desconocido.

En las carreteras secundarias encontró el filón: Flom y sus socios aceptan lo que sea y no les importa lo que el sistema considera “lo adecuado”. Si hay un cliente con una necesidad y dispuesto a pagar, ellos hacen el trabajo, si hay que pleitear se pleitea, si hay que organizar una adquisición hostil, se hace. En esa época comenzaron a desatarse grandes peleas corporativas en Estados Unidos. El ganador de esas peleas corporativas se decidía en duros litigios donde los abogados de las partes se batían con prácticas nuevas y en las periferias de la ley. Pero pronto quedó claro que si querías ganar tenías que acudir a Flom, ya que cuando había pelea, nadie mejor que él. Muchas grandes corporaciones firmaron contratos de exclusividad con su bufete para evitar que fuese contratado por posibles competidores. El periodista Robert Lenzner preguntó a un directivo de un banco de inversión que clasificase el “instinto asesino” de Flom de 1 a 10, y la respuesta fue 15. Flom era gordo (cincuenta kilos más que en sus últimos años de vida), poco atractivo y poco cuidadoso con los detalles sociales (se comenta que dejaba escapar sus gases sin ningún disimulo) pero incluso los bufetes “de zapatos blancos” comenzaron a re-enviarle esos casos “incómodos” a su despacho, por considerarlos que “no eran para caballeros”, no dándose cuenta de que esa especialidad se estaba convirtiendo muy rápidamente en la mayor demanda del mercado.

En definitiva, Flom disponía de las competencias personales necesarias para triunfar, pero también se encontró en una situación a la que se vio forzado (excluído) y con un mercado emergente de Fusiones y Adquisiciones que sus competidores no consideraron atractivo ni importante.

¿Qué hubiese pasado si Flom hubiese sido aceptado en una de las firmas de “zapatos blancos” al principio de su carrera?. Posiblemente habría sido un buen abogado en uno de esos despachos, con un sueldo razonable y una buena vida de clase media.

¿Qué hubiese pasado si las firmas establecidas hubiesen atacado el nuevo mercado con agresividad?. Es posible que a Flom y sus colegas les hubiese sido muy difícil hacerse un lugar en ese sector y su empresa hubiese pasado sin pena ni gloria y ahora no estaríamos hablando de él.

Pero esto no pasó. Su viaje por “carreteras secundarias” le ayudó a descubrir un gran nicho de mercado y muchos clientes dispuestos a pagar bien por sus servicios. ¡Hasta sus grandes competidores le enviaban los clientes!.

Al éxito no se llega por un solo camino

Nuestros esquemas sociales y económicos nos dirigen hacia “La Carretera Principal”. Todos queremos ir a las universidades mas prestigiosas, queremos ser reclutados por las empresas de éxito, queremos aprobar las oposiciones de referencia de nuestros estudios. Si lo conseguimos, y no descarrilamos, estamos en la ruta al éxito, en la vía marcada.

Pero en la vida mucha gente se ve forzada a tomar carreteras secundarias, sea por un traspiés, un fracaso o sencillamente por decisiones personales o familiares. Con los suficientes conocimientos y una determinación de hierro, estos caminos alternativos han demostrado ser una fuente de inspiración y de innovación para encontrar un éxito menos estándar, y muchas veces más impactante. En las carreteras secundarias es donde se descubren nuevos paradigmas, oportunidades menos convencionales, se respira más libertad y cada uno puede encontrar su elemento.

La gente de éxito, con casi toda certeza, dispone de las condiciones y actitudes necesarias, pero cuando escuchamos “su leyenda”, es recomendable analizar si lo han conseguido por la vía principal o por una secundaria, y sobretodo si el personaje se encontraba en el sitio adecuado en el momento idóneo (Steve Jobs y Bill Gates han nacido ambos en 1955, con lo que estaban en la veintena cuando surgieron los ordenadores personales. O vemos también que la gran mayoría de los oligarcas rusos son todos de la misma edad y se encontraban en el sitio adecuado en el momento adecuado…).

Referencia: Historia de Joe Flom del recomendable libro “Fueras de Serie” de Malcolm Gladwell. Otras referencias: aqui, aquí, aquí.
Esta entrada fue publicada en Sociedad y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Al éxito por carreteras secundarias

  1. Las carreteras secundarias son el sistema que tienen los innovadores de perseguir el éxito cambiando las normas, o acogiéndose a reglas diferentes de las predominantes.

    En las carreteras secundarias es donde podemos encontrar a las personasx que consiguen éxitos fuera de los “sentiers battus”, de los caminos trillados.

    Tener éxito por integrarse en una estructura preparada para ello es solamente juntarse a una ola que lleva a ello. El único mérito personal es ser “socialmente correcto”.

    Muy interesante es destacar a estos personajes que en principio podrían ser marginales, pero que la realidad les da la oportunidad de conseguir su éxito personal sin hollar caminos que les resultan vedados.

    Muy interesante el post, Pilar.

    Saludos.
    José María

  2. Ignacio dijo:

    Impresionante post que hace pensar.
    Es cierto que en las carreteras principales te sueles relajar al volante (y mas a 110), que los retos y sorpresas son pocas. En las carreteras secundarias tenemos que estar atentos a todo, a los riesgos y sorpresas, pero tambien disfrutamos de paisajes alucinantes.
    Es cierto que cuesta trabajo tomar la decision de abandonar la via principal, pero cuando algunos nos hemos visto forzados a hacerlo, no todo es malo, y hay experiencias muy enriquecedoras.
    Otra reflexion para el debate es si en el futuro no habra mas carreteras secundarias que principales. Con internet, y otras transformaciones se van a desarrollar mas oportunidades alli que en las empresas tradicionales.
    Buen post y un blog muy interesante
    Ig.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s