La casa de Claude Monet en Giverny

A unos 70 km al noroeste de Paris en la región francesa de Haute-Normandie, Giverny un pequeño pueblo de alrededor de 300 habitantes dedicados al cultivo de la vid llama la atención de Claude Monet. En 1883, con 43 años y viudo de su primera esposa, decide instalar su residencia allí con sus hijos, su futura  esposa Alice y los hijos de ésta.

Arrienda una casa a monsieur Singeot. Cuando sus cuadros empiezan a venderse y a ser un pintor reconocido, la compra y repinta sus paredes en blanco y rosa y las ventanas de color verde. Va ampliando el terreno para crear un jardín con plantas exóticas que trae de diferentes lugares del mundo, en contra de la opinión de sus vecinos de Giverny quienes temen que ponga en peligro la salud de sus animales y de sus cosechas. Pero al final consigue crear el escenario que dará vida a su obra, su musa.

Monet diseñó el jardín que iba a ser inspiración de muchas de sus obras. Tras infinitos requisitos administrativos, consiguió montar un estanque asimétrico y exótico, desviando el río Epte. Fascinado por el arte de Japón, mandó construir el puente japonés que atraviesa dicho estanque y que es conocido como el de los nenúfares (flores que pintó durante toda su vida). Hoy la colección de cuadros de Nenúfares pertenece al Estado francés, donada por el propio pintor en 1922, y está expuesta en el Museo de l´Orangerie de Paris.

La propiedad de Giverny tiene alrededor de una hectárea dividida en dos áreas por una antigua via ferroviaria que se atraviesa gracias a un túnel. La casa, de dos pisos, mantiene los muebles y decoraciones originales. El taller del pintor, el comedor, la cocina, el dormitorio de Claude, el de su esposa Alice y el pequeño salón azul de lectura donde se conservan las estampas japonesas que tanto gustaba coleccionar al artista y de las que llegó a tener más de doscientas.

Enfrente de la casa, un huerto normando aparentemente desordenado nos muestra la pasión de Monet por la naturaleza y sus colores. Él decía: “más allá de la pintura y la jardinería, no soy bueno para nada”. Y es que aunque más tarde tuvo jardineros que trabajaban para él, su pasión por las plantas le hacía que siguiese controlándolo todo.

Con los años, Monet empezó a tener problemas de visión (es curioso pensar que en otro maestro como Beethoven, sus problemas eran de oído) y eso le llevó a una profunda depresión. Su amigo Clemenceau le animó a seguir pintando pues su casa y su jardín se habían convertido en un inmenso taller de arte. Sin embargo, su humor había cambiado, agravado por la muerte de su hijo, y acabó destruyendo varias de sus obras y bocetos porque no quería verlos en un mercado de arte, algo que no consiguió evitar después de su muerte.

El 5 de diciembre de 1926 Monet moría en Giverny y era enterrado en el cementerio del pueblo, donde también descansan algunos miembros de su familia. Cuentan que cuando George Clemenceau, Jefe de Gobierno en 1917 e íntimo amigo del pintor llegó al funeral y encontró el ataúd cubierto con un manto negro, lo arrebató de golpe y le puso un chal multicolor alegando que Monet no podía estar cubierto de negro, porque el negro es la ausencia de color. “Pas de noir pour Monet!”.

Después de años de abandono tanto de la casa como del jardín, en 1980 se crea la Fondation Claude Monet quien restaura la propiedad tal y como había sido en la época en que el artista vivía en ella. Hoy en día se ha convertido en el segundo lugar más visitado de Normandía.

La casa y los jardines se abren al público a principios de la primavera, permaneciendo cerrada en invierno. Todo en ella es tranquilidad y sosiego. Pasear por los jardínes, entre bambu, lirios, azucenas, dalias, sauces llorones y nenúfares es entrar en los mismos óleos de Claude Monet y dejarse llevar por su pincel.

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4 respuestas a La casa de Claude Monet en Giverny

  1. Anónimo dijo:

    Visité este lugar en junio de 2011. Es mágico e inolvidable. Lo recomiendo a todos los que van a París.

  2. he estado en los jardines de claude monet e visto sus ninfeas sobre el lago , visite su casa no me canso de admirar a un gran pintor como fue el ….si van x paris llegar a giverny no es dificil .vale la pena el viajecito ademas del recorrido super !!!

  3. Zully dijo:

    quien visite Paris , no dejen de ir a Giverny, un pueblito de ensueño, y la casa de Monet, un placer increible “sentir” el jardin que sirviò de inspiraciòn al pintor, una belleza para el alma….

  4. Edda dijo:

    Propiedades de este tipo, existian antaño en manzanas completas, de corte rural.
    Puentecitos, flora variada y colorida, esteros, ríos, casonas antiguas muy bién
    tenidas, por empresarios que no solo amaban la economía, también el arte y la
    historia. También en esas ciudades temían por la incorporación de variedades
    exóticas que incorporaban en sus jardines. Sucumbieron con el progreso, verda-
    deras obras de arte. Pocas derivaron en museos. Los exteriores y los interiores
    eran tesoro que debió ser capturado para las sgtes. generaciones. Hoy, cada
    manzana de esos pueblos, con mucha más población, son condominios, villas,
    múltiples residencias. ´También murieron las acequias interiores y las de orilla
    de las veredas. Un crimen. La combinación agua-flora al vivo, es salud física y
    mental. Más necesaria que en el pasado, para combatir el stress.

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