Más de 100 motivos que valen la pena

La vida está llena de dificultades y lo que es seguro hoy, mañana ya no lo es. La actitud con que afrontamos los problemas es la que nos hace avanzar y superarlos. El inmovilismo no lleva a ningún sitio, ni tampoco el inconformismo si no reaccionamos poniéndonos en marcha.

Nadie intenta una y otra vez la misma cosa si no cree que lo va a conseguir. Si nuestros antepasados prehistóricos se hubieran quedado en la cueva por miedo al frío entorno o a la amenaza de los animales, no hubieran sobrevivido. Sobrevivieron los optimistas, los que creyeron que si se aventuraban encontrarían algo mejor, soportarían el mal tiempo y cazarían grandes bestias. Los pesimistas no progresaron porque no creían que iban a conseguir nada, morirían si dejaban su casa y los animales acabarían con ellos, así que su propia decisión fue la que les hizo desaparecer. “Si crees que puedes, puedes. Si crees que no puedes, tienes razón”.

Los niños pequeños nacen optimistas. Cuando empiezan a andar no lo consiguen al primer intento, se caen una y otra vez pero no por ello dejan de intentarlo. Se suben a una silla para ver que hay más arriba porque ese afán por lo desconocido les invita a la aventura.

Cuando la situación cambia, cuando nos vemos metidos en una crisis como la actual, o cuando todo parece venirse abajo, nuestra área de bienestar ha desaparecido y lo que no debemos hacer es dejarnos invadir por el pesimismo, sino sacar lo más primitivo de nosotros mismos: nuestro optimismo.

Para Jean-Paul Sartre la actitud que adoptemos ante las cosas será lo que nos lleve a superar los problemas. Él dijo:

“Lo importante no es lo que nos pasa, sino cómo respondemos a lo que nos pasa”

Por su parte, Joaquín Sabina nos recuerda que tenemos más de cien motivos para no dejarse vencer por el pesimismo ni por el desánimo.  (Aquí algunos de ellos, y todos en el video con Serrat):

“Tenemos memoria, tenemos amigos, tenemos los trenes, la risa, los bares, tenemos la duda y la fé, sumo y sigo, tenemos moteles, garitos, altares…

Tenemos urgencias, amores que matan, tenemos silencio, tabaco, razones,… Tenemos un as escondido en la manga, tenemos nostalgia, piedad, insolencia…

Tenemos un techo con libros y besos… Tenemos el lujo de no tener hambre,… Tenemos el agua y, dos veces al día, el santo milagro del pan y los peces…

Tenemos naufragios soñados en playas de islotes sin nombre ni ley ni rutina, tenemos heridas, tenemos medallas, laureles de gloria, coronas de espinas…

Tenemos poetas, colgados, canallas, quijotes y sanchos, Babel y Sodoma, abuelos que siempre ganaban batallas, caminos que nunca llevaban a Roma…”

Nada es definitivo, y en ocasiones una situación negativa nos puede llevar a otra positiva que nunca nos hubierámos imaginado antes y que nos ha hecho buscar por otro lado para intentar nuevos retos. En el cuento del granjero vemos como las circunstancias van cambiando y un hecho negativo nos puede llevar por un camino positivo:

“Había un granjero que tenía un solo caballo. Un día, su caballo se escapó. Todos los vecinos vinieron diciendo, ¨Lo siento mucho. ¡Qué malas noticias! Debes estar tan enojado.¨ El hombre simplemente dijo, ¨vamos a ver.¨

Unos días después, su caballo volvió con veinte caballos salvajes. El hombre y su hijo pusieron a los 21 caballos en el corral. Todos los vecinos vinieron diciendo, ¨¡felicitaciones! ¡qué buenas noticias! ¡debes estar tan contento!¨ El hombre simplemente dijo, ¨Vamos a ver.¨

Uno de los caballos salvajes pateó al hijo único del granjero, rompiéndole ambas piernas. Todos los vecinos vinieron diciendo, ¨lo siento mucho. ¡Qué malas noticias!, debes estar tan enojado.¨ El hombre simplemente dijo, ¨vamos a ver.¨

El país entró en guerra y todos los jóvenes aptos físicamente fueron enviados a luchar. La guerra fue terrible y mató a muchos jóvenes, pero el hijo del granjero sobrevivió, ya que sus piernas rotas le impidieron ser enviado a la guerra. Todos los vecinos vinieron diciendo, ¨¡felicitaciones! ¡qué buenas noticias! ¡debes estar tan contento!¨ El hombre simplemente dijo, ¨Vamos a ver.¨

Porque todo tiene su momento y porque el peor enemigo para resolver los problemas es quedarse parado en el dolor que nos ocasionan, hemos de afrontar las situaciones sin que éstas nos bloqueen y no nos dejen ver la vida de una manera más amplia. Me acuerdo de una anécdota que viví hace unos años:

“Habíamos ido a Madrid a la boda de un familiar que se iba a celebrar por la tarde. Aquella mañana unos tíos del novio nos llamaron para contarnos que les acababan de robar el coche. Estaban muy disgustados y se fueron a la policía a poner la denuncia. Quedamos con ellos en la iglesia y todos esperábamos que llegarían enfadados y sin ganas de fiesta. Pero no fue así. Les vimos aparecer con una sonrisa. Sentían rabia por el robo pero nos dijeron que ahora era momento de boda y de celebración y que ya mañana pensarían en que se habían quedado sin coche. Su actitud positiva no les amargó la fiesta y nos dieron a todos una lección de cómo decidir ser feliz en lugar de amargarse .”

La actitud lo es todo. Desde luego que hay problemas y tropiezos, pero seguro que todos sabemos encontrar más de cien motivos, no sólo para no cortarnos de un tajo las venas, sino para vivir la vida plenamente, sin perder el tiempo estando enfadados.

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2 respuestas a Más de 100 motivos que valen la pena

  1. A la reacción del granjero yo le llamo “ser brasa todo el tiempo, pero no ser nunca llama”.

    La brasa perdura; la llama se extingue.

    Saludos.
    José María

  2. juan carlos dijo:

    MUY BUENO, MUY BUENO, MUY BUENO. Creo Pilar que con éste, te has superado. La verdad que me van a la vena tus blog de coacher que “me dedicas” (parecen hechos para mí). En estos momentos duros de levantar un nuevo proyecto en situación económica difícil, te hace estar seguro del norte que ha cogido la brújula, mi brújula. Paso por momentos duros personales, paso por momentos difíciles profesionales y me “jode” tener que doblegarme ante los pesimistas de “no lo conseguirás”. Tengo claro que lo tengo que intentar. Me reprocharía toda la vida bajar los brazos ahora y no volverlo a intentar, confío en mi capacidad. Tuve éxito en el anterior y se me fue al traste por terceras personas, no por mí. Soy capaz y tengo que seguir intentándolo. Además tengo gente que confía en mí y eso pesa mucho….entre otros alguien, a alguien a quien robaron el coche un día de boda y fueron optimistas. Dale tela que lo necesito. Los Ferrari sin gasolina no funcionan. Los emprendedores sin apoyo, tampoco. Tienes deberes.

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