Encontrar la sintonía entre habilidades y retos

“Cuando Paul era estudiante deseaba enormemente entrar a formar parte del coro del colegio. Después de presentarse a las pruebas de admisión, el director del coro le dijo que su voz no estaba hecha para cantar y que mejor se dedicase a otra actividad pues no había nacido para la música.

Lejos de desanimarse, Paul siguió  practicando fuera del colegio. Un tiempo más tarde se juntó con tres amigos para hacer un grupo musical y consiguieron un contrato para actuar en un bar en el que tenían que cantar durante horas por algo de dinero. Eso les llevo a tener que crear numerosas canciones que amenizasen a los clientes todas las noches y que a medida que sumaban horas de actuación, sus habilidades iban creciendo.

Lograron triunfar en el mundo de la música y no sólo eso, sino que Paul McCartney y los Beatles son una página muy importante de la historia de la música.”

Para Sir Ken Robinson (la anécdota es de su libro “El elemento”), Paul encontró su “elemento”, aquello que te hace pasar horas y horas disfrutando de la vida sin necesitar nada más para ser feliz. Algo que para el profesor Mihaly Csikszentmihalyi es el flujo, el punto donde se obtiene la felicidad, la línea que marca la sintonía entre lo que hacemos y lo que obtenemos por ello y que debe cumplir cinco condiciones:

  1. Nos encontramos intensamente absortos a una actividad,
  2. a una actividad que hemos elegido nosotros mismos,
  3. a una actividad que persigue un objetivo claro,
  4. de la cual obtenemos reconocimiento inmediato,
  5. y sobretodo, el reto que nos hemos propuesto alcanzar está en sintonía con nuestras habilidades, ni por encima (que nos queme) ni por debajo (que nos aburra).

La gente que está en sintonía, en su elemento, en el flujo, no sólo siente una sensación profunda de satisfacción sino que se olvida del tiempo, de comer, de los problemas e incluso de ellos mismos, porque están absortos en lo que están haciendo. Son felices cuando están en la actividad aunque les deje exhaustos.

Deben darse las cinco condiciones, pero sobretodo la última, pues es muy fácil abandonar esa fina línea de sintonía entre nuestras habilidades y la dimensión de los retos.

Pérdida de sintonía hacia “el norte”

Cuando los objetivos que debemos alcanzar están por encima de nuestras competencias.

Muchas veces las empresas, para reducir gastos,  contratan gente con inferiores capacidades y habilidades y les exigen trabajos que no están preparados a realizar en ese momento. Los trabajadores se estresan, dedican más horas y acaban por quemarse, deprimirse y  autoculpabilizarse del fracaso sin percibir que los retos que les habían propuesto eran irrealistas.

En otros casos son los propios profesionales los que, por ansia de promoción y éxito, asumen responsabilidades para las que no están capacitados. Muchos creen que la felicidad la conseguirán con promociones y más dinero, pero se situarán en la zona de “burnout” y caerán en la infelicidad.

Invertir en aumentar nuestras habilidades antes de asumir retos más difíciles, en lugar de dedicar  tiempo y esfuerzo a conseguir objetivos no alcanzables, es lo que nos lleva a estar en nuestra sintonía y sentirnos felices con lo que hacemos.

“Jordi llevaba un año de programador en una empresa de telecomunicaciones cuando fue ascendido a jefe de equipo. Era joven y era una gran oportunidad para él. Simplemente debería dirigir a un grupo de 20 personas haciendo lo que él había estado haciendo desde que entró en la empresa.

Sin embargo, la dirección, organización, las reuniones con los jefes, la toma de decisiones y la mayor responsabilidad le agobiaba y le quitaba horas de sueño. Ya no se sentía tan feliz como antes, ni a gusto con su trabajo.  Habló con su jefe y le pidió retornar a su puesto de programador. Volvió a estar en sintonía y sentirse feliz con lo que hacía.

Pero no se conformó con eso para toda la vida, sino que fue preparándose en sus carencias y aumentando sus competencias para poder ampliar sus retos. Hoy en día, dirige una pequeña empresa de software y está feliz y a gusto con lo que hace.”

Pérdida de sintonía hacia “el sur”

Cuando los objetivos que debemos alcanzar están por debajo de nuestras competencias.

Creemos que la felicidad nos la dará el “no hacer nada”, el “no tener responsabilidades”, el “estar relajados en una playa o todo el día viajando”. Para una (pequeña) temporada puede estar bien, pero no para el resto de la vida.

Muchas mujeres dejan sus profesiones, para las que se han estado formando durante años, y abandonan el mundo laboral para dedicarse a la familia de forma exclusiva. Sus  competencias son mayores que los objetivos que en el día a día tienen que conseguir,  por lo que se encuentran por debajo de su línea de sintonía, más incluso, cuando las razones por las que dejaron su mundo, sus hijos, han crecido y necesitan menos de ella.

Los pre-jubilados, jubilados y parados pasan, en un solo día, de estar “en sintonía” a no perseguir ningún reto a la altura de sus habilidades. Después de una primera sensación de libertad y de ser dueños de su vida, caen en el aburrimiento por no tener que enfrentarse a retos que estén a su altura.

Que ningún tiempo pasado sea mejor y, como canta Carlos Goñi, “… sigo siendo el mismo hombre, con algunos años más…”.

En definitiva, la extrema dependencia a una empresa o familia nos puede dejar vacíos cuando ésta desaparece o ya no nos necesitan. Debemos invertir en habilidades y competencias que podamos utilizar en cualquier momento para que “haya una vida después de la empresa” (o los hijos).

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Una respuesta a Encontrar la sintonía entre habilidades y retos

  1. Absolutamente de acuerdo. En la empresa donde trabajé casi 30 años me acabó pasando lo que dices. Una promoción me llevó fuera de mi zona de sintonía. Carecía de ciertas habilidades necesarias (algunas muy discutibles, como pelotear a ciertos jefes), y no me encontraba a gusto.

    La pena fue que ni la empresa ni yo mismo supimos reaccionar a tiempo (forzando una vuelta a la zona de sintonía), y el tema acabó en despido.

    Llevo meses parado (bueno, mejor desempleado, que parado no lo está uno nunca). Decidí abordar, mientras tanto, la elaboración de un blog (Las Notas de Bigas), donde puedo desplegar algunas de mis habilidades, escribir sobre lo que me apetece y sobre lo que conozco, sin ataduras, servidumbres ni obediencias debidas. Para mí, se cumplen bastantes de las cinco condiciones que recoges.

    El problema, claro, será el económico, que me obligará a montar de nuevo en una noria que me marea un poquito.

    Gracias, Pilar, por tus posts tan instructivos, que nos ayudan a conocernos mejor.

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