El pub “Dirty Dicks” de Londres

En el 202 de Bishopsgate de Londres, en el corazón de City of London, “Dirty Dicks”, un histórico pub de más de 250 años perpetúa la leyenda de Nathaniel Bentley, conocido como “el sucio Dick”, un próspero comerciante cuya negativa a asearse y a limpiar cualquier cosa, le convirtió en la personificación de la suciedad.

El padre de Nathaniel, dedicado al comercio, amasó una considerable fortuna. Eso le permitió dar a su hijo una esmerada educación, el cual llegó a hablar incluso francés e italiano, algo que no era muy normal en aquella época. Sin embargo, debido a algunas desavenencias con su padre, el joven Bentley decidió abandonar el hogar familiar.

Tras la muerte de su padre en 1761, regresó a su casa de Leadenhall Street heredando varias propiedades y un negocio muy próspero. Bien relacionado dentro de la burguesa sociedad inglesa, destacó por sus elegantes trajes y su cuidado peinado.

Sin embargo, una historia de amor hizo cambiar sus modales y sus hábitos. Organizó una velada en su casa para un grupo de amigos y para su prometida, una joven a la que amaba apasionadamente. Pero el mismo día del evento, recibió la noticia de la repentina muerte de su futura esposa. Clausuró el comedor, donde la cena estaba preparada, y ordenó que jamás fuese abierto mientras él viviese.

Nathaniel se tornó solitario y descuidado, desatendiendo cualquier tipo de limpieza, tanto personal como de su entorno. Cuando un amigo le aconsejó que por lo menos se lavase las manos, él respondió: “es inútil que me lave hoy las manos porque mañana volverán a estar sucias”.

Su local cada vez más mugriento y su desaseada apariencia le valieron el apodo de “dirty Dicks”. Remendaba su propia ropa desgastada, atendía a los clientes, a medio afeitar, con la espuma en la cara y con las ennegrecidas mangas de la camisa subidas. Cuando morían sus gatos, los dejaba pudrirse donde habían fallecido y las ratas y arañas andaban a sus anchas por toda la casa.

Compraba los alimentos más baratos del mercado porque consideraba que los gastos diarios no debían de sobrepasar los 18 peniques y se negó a tener sirvientes, aunque nunca había nadie que quisiera trabajar para él.

Apesar de su comportamiento excéntrico, en ningún momento dejó de ser cortés y educado con las damas, las cuales se acercaban hasta su comercio atraidas por la curiosidad hacia el personaje.

Su casa y su almacén, llenos de polvo y telarañas, se convirtieron en los más sucios de la ciudad. Era tal la popularidad de dirty Dicks que cualquier carta que llegara a Londres con las únicas señas de “bodega sucia” era entregada a Nathaniel Bentley.

Unos años antes de su muerte, cerró su tienda y se dedicó a viajar. Únicamente volvía a su antigua casa cada mes de abril, aniversario de su relación amorosa. Murió en Escocia en 1809 dejando una gran suma de dinero, más producto de su método de ahorro que de sus dotes comerciales.

Siempre tuvo prohibido que entrasen en su casa y cuando lo hicieron, después de su muerte, la encontraron en un estado lamentable. En la sala principal, que se encontraba cerrada desde hacía más de 40 años, era difícil distinguir los cuadros y los espejos debido al enorme grosor de polvo acumulado en ellos, las telarañas estaban por todas partes y los muebles, que en otros tiempos habían sido caros y elegantes, ahora estaban comidos por la carcoma.

Para recordar al pobre sr. Bentley, el propietario de la vieja tienda de vinos “Old Jerusalem” de la calle Bishopsgate compró todo el contenido de la casa y del taller, incluyendo a los gatos muertos. Remodeló el local, colocó los animales y los objetos de Nathaniel y cambió el antiguo nombre por el de “Dirty Dicks”.

Ya en el siglo XX, a mediados de los 80, las autoridades consideraron un peligro para la salud pública los cadáveres de los felinos, que decoraban el establecimiento desde hacía más de siglo y medio, y ordenaron retirarlos.

Hoy en día el pub pertenece a la cadena Young’s (Young & Co.’s Brewery P.L.C.) y aunque sus rincones están libres de telarañas y gatos muertos, sigue manteniendo las originales bodegas de 1745 en su planta baja y el ambiente del Londres del siglo XVIII.

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Una respuesta a El pub “Dirty Dicks” de Londres

  1. Mireia dijo:

    Y la cerveza, que tal? Como siempre, haces que el lector se transporte al tiempo de tu relato.

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