¿Es la incertidumbre lo que nos paraliza?

Todo el mundo nace con un 100% de creatividad. Los niños ven el cielo de color amarillo, el mar rojo o los árboles azules. No tienen las inhibiciones de los adultos, ni se hacen tantas preguntas. Asumen riesgos y no tienen miedo a explorar. Ante una nueva situación, el adulto ve 5 alternativas y el niño piensa en más de 50.

Vamos perdiendo nuestra capacidad creativa con los años y sólo unos pocos, los genios, la conservan durante toda su vida.

Los psicólogos dicen que estamos diseñados para evitar la incertidumbre y el riesgo. Cuando nos encontramos ante algo desconocido, solemos escoger la solución más segura, tendemos a seguir los mismos pasos de situaciones similiares vividas anteriormente por otros o por nosotros mismos.

La incertidumbre de no saber qué va a pasar nos dirige a lo que ya conocemos, intentando controlar el riesgo. Solemos seguir patrones existentes para llegar a donde muchas veces ya han llegado otros. Eso genera la creencia de que el miedo a la incertidumbre mata la creatividad.

Pues ¡NO!, hay algo más que la incertidumbre

En 1961, Daniel Ellsberg hizo el siguiente experimento: Puso a diferentes personas delante de dos urnas opacas. Les dijo que en una de ellas había 50 bolas negras y 50 blancas, mientras que en la otra urna había también 100 bolas blancas y negras, pero sin decirles en qué proporción.

Les pidió que apostasen 100$ al color de una bola y que eligiesen de qué urna querían cogerla. La gran mayoría de los participantes en el experimento eligieron la urna con proporción conocida, aquella en la que había 50 y 50, mientras que fueron muy pocos los que eligieron la bola de la urna donde la proporción era desconocida. La conclusión, que se ha denominado La Paradoja de Ellsberg, nos dice que las personas evitamos la incertidumbre cuando tenemos que tomar una decisión.

En 2008 otro grupo de investigadores sospecharon que el resultado de la Paradoja de Ellsberg podía estar influenciado por algo más que la pura incertidumbre. Repitieron el experimento pero con el individuo aislado y diciéndole que no tenía que revelar de qué urna había sacado la bola. Sorprendentemente el temor a la incertidumbre desapareció casi completamente. La mayoría se arriesgó y sacó la bola de la urna con proporción desconocida. Estos investigadores llegaron a la conclusión de que, más que miedo a la incertidumbre, lo que los individuos intentaban evitar era la crítica o que su decisión fuese juzgada.

En otro experimento similar una investigadora de Harvard recogió 23 cuadros de 23 artistas diferentes. La mitad eran cuadros que los pintores sabían que iban a ser expuestos y comercializados, mientras que la otra mitad eran cuadros para su colección privada que la crítica y el público no vería. Los 460 cuadros fueron analizados por un panel de expertos en arte, quienes tenían que evaluar su valor creativo. Estos expertos no sabían ni el origen ni el fin de cada cuadro.

Los cuadros que iban a ser expuestos y comercializados fueron catalogados como mucho menos creativos que el resto. Los artistas habían limitado su capacidad creativa cuando sabían que su obra iba a ser conocida.

Estos dos estudios indican que lo que realmente nos paraliza y limita nuestra capacidad creativa es el miedo a ser criticado o evaluado. Que cuando sabemos que lo que estamos haciendo va a ser visto y analizado, intentamos limitar los riesgos de probar cosas nuevas no conocidas. Nos quedamos en los terrenos familiares. En realidad lo que conseguimos es que nuestra creación se quede en la media y con toda probabilidad sea catalogada como mediocre.

Deberíamos hacer lo contrario, asociar la incertidumbre a lo nuevo, a la señal que nos indica que nos encontramos en el camino de la innovación. Entender que cuando estamos en ese mundo de incertidumbre, estamos en el sitio donde se crea la magia y dejar que esa magia se desarolle hasta el final y no se deje influir por la crítica que indudablemente siempre aparece.

Es mejor ser criticado por hacer algo nuevo que nunca se ha intentado, aunque se falle, que ser ignorado por la mediocridad e irrelevancia de nuestras creaciones.

“Cuando te encuentras en el lado de la mayoría es el momento de parar y reflexionar” (Mark Twain)

Ref.: Libro “Uncertainty” de Jonathan Fields
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3 respuestas a ¿Es la incertidumbre lo que nos paraliza?

  1. Grandes conclusiones, Pilar. Por un lado, la incertidumbre, que siempre provoca un cierto grado de angustia o agobio. Por el otro, el miedo atávico al “qué dirán”, un reflejo condicionado que esclaviza muchas veces la vida en los pueblos pequeños, donde todo el mundo se conoce.
    Y siempre, la víctima es la creatividad, la imaginación, incluso la fantasía.

    Un post muy ilustrativo y educativo, Pilar. Gracias.

  2. Es el miedo a lo desonocido y al fracaso lo que nos limita
    http://rincondemente.wordpress.com

  3. mireia dijo:

    Gracias por arrojar luz sobre el miedo al que diran. Sensacional como ya nos tienes acostumbrados.

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