Parc Monceau, el parque más “Chic” de Paris

Mezcla de estilo inglés y alemán, es tal vez el parque menos francés de todos. Con su ambiente aristocrático, situado entre los distritos 8º y 17º de Paris, es poco conocido por los turistas pero muy apreciado por los parisinos que disfrutan de la tranquilidad de  su vegetación exótica, extenso césped y curiosas edificaciones, muy próximo al Arco de Triunfo que gobierna majestuoso al final de la Avenida Hoche.

En 1769, el Duque de Chartres, futuro Duque de Orleans y primo del rey Louis XVI, adquirió estas tierras de la pequeña villa de Monceau, al norte de Paris. Años más tarde, le encargó a Louis Carmontelle, jardinero-paisajista y creador de decorados de teatro, un  jardín de ensueño,  “un jardín extraordinario donde estuviesen unidos todos los tiempos y lugares” y donde se mezclasen las civilizaciones antiguas, chinas, musulmanas con los elementos barrocos.

Conocido inicialmente como “La folie de Chartres” (la locura de Chartres), el parque era un curioso conjunto de vegetación y edificaciones en miniatura de diferentes partes del mundo: una pagoda, un minarete, un templo romano, una pirámide egipcia, una cascada o una gruta eran algunos de los caprichos arquitectónicos. En 1783, el jardinero escocés Thomas Blaikie, le dio al jardín su toque británico.

Durante la revolución francesa el duque fue guillotinado y el parque pasó a manos públicas. El 22 de octubre de 1797, un temeroso público se concentraba en el Parc Monceau para ver a André Jacques Garnerin lanzarse en un rudimentario paracaídas desde una altura de 350m, convirtiéndose así en el primer paracaidista de la historia.

Con la Restauración francesa, el parque volvió a manos de la familia de Orleans y en 1852 fue comprado por la ciudad de Paris quien vendió una parte para la construcción de palacetes a la alta burguesía parisina y la otra la convirtió en parque público.

Hoy en día, el Parque Monceau conserva sus casi 8 hectáreas para deleite de la gente del barrio. Aunque ha perdido parte de sus edificaciones iniciales, todavía conserva algunas de ellas, como la pirámide, la gruta, la Naumaquia (el pequeño estanque rodeado de columnas corintias) y la rotonda (el pabellón de Chartres) que el duque había mandado construir como puesto de vigilancia cuando se construyó en Paris el conocido muro “Fermiers Generaux” destinado a cobrar los impuestos por la entrada de mercaderías en la ciudad.

Entre estatuas de músicos como Chopin o de escritores como Guy de Maupassant y árboles longevos como el arce de 160 años y 30 metros de altura, la gente del barrio hace footing, juega con sus hijos en el área de recreo, patina en su pequeña pista y disfruta, cuando el tiempo lo permite, de una tarde tumbados sobre la hierba.

Esta entrada fue publicada en Viajes y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s