John Lennon y el dentista

Uno de los temas habituales en las cenas con amigos es los estudios de los hijos y sus futuras posibilidades profesionales. ¿Ingeniero, médico, piloto, enfermero, escritor, abogado, músico, farmacéutico, veterinario, guitarrista,… ?

De los muchos criterios que podríamos utilizar para argumentar en favor o en contra de las diferentes profesiones, uno muy interesante es el concepto de escalabilidad.

Existe un tipo de actividades en las que la retribución (alta o baja) es proporcional al esfuerzo realizado y, en la mayoría de los casos, al tiempo empleado. Los ingresos de médicos, dentistas, administrativos, farmacéuticos, hosteleros, ingenieros,… son proporcionales, en mayor o menor medida, al tiempo dedicado. Así por ejemplo, un dentista estará condicionado por el número de bocas abiertas que vea al mes; y de la misma manera, el dueño de un restaurante estará limitado al número de mesas y comensales que puede atender. Son lo que llamaríamos actividades no-escalables.

Por el contrario, aquellas cuya capacidad y límite de obtener ingresos no corresponde al esfuerzo o al tiempo empleado son las actividades escalables. Por ejemplo, el esfuerzo y tiempo dedicado por John Lennon para componer la canción “Imagine” no está en proporción con los ingresos generados por los derechos de dicha canción.

También un asesor de inversiones o el propio inversor se encuentran dentro de este mundo donde el tiempo y el trabajo para conseguir una buena operación le puede aportar unas ganancias gratamente elevadas y no proporcionales al esfuerzo empleado.

Parece que los trabajos más recomendables son los escalables ya que la relación entre esfuerzo y retribución es muy favorable. No obstante, la desigualdad, la hipercompetitividad y la aleatoriedad son factores tremendamente importantes.

En el mundo no-escalable, el servicio que puede prestar un individuo es limitado y por muy  bueno que sea en su profesión no se puede quedar con todo el mercado, dando cabida a un gran número de profesionales dentro del sector. Además, aunque hay una diferencia de retribución entre los mejores y los peores, todos pueden realizar la actividad y vivir de ella.

El mundo escalable es desigual, competitivo y posiblemente arbitrario. El esfuerzo de componer una canción o una novela de éxito, e incluso su calidad, es muy similar al esfuerzo y calidad de otras canciones y novelas que no se publican o lo hacen con muy poco éxito: En el primer caso tendremos a un artista millonario que ha triunfado y en el segundo, a uno que posiblemente tenga que realizar otro trabajo para vivir, aunque la diferencia entre los dos, en términos estrictos de calidad y esfuerzo, pueda ser mínima.

Guitarristas que compongan y toquen la guitarra como Eric Clapton puede haber muchos; novelas muy similares en calidad e intriga a Harry Potter también, sin embargo, el impacto que han causado es extremadamente diferente y sólo llegan a la cima unos pocos.

En el mundo no-escalable predomina el término medio, el que podríamos denominar mediocre (y no en sentido negativo), donde los mejores sólo ocupan una pequeña parte del mercado y los pésimos otra, pero donde todos viven de su actividad. Por el contrario, en el mundo escalable sólo unos pocos, los mejores (o los de mayor suerte), se lo llevan todo, mientras que el resto no puede acceder a nada. No hay prácticamente término medio y los que hay son muy pocos (actores de reparto, musicos sin nombre,…).

Llegado a este punto, ¿qué hacemos? ¿qué recomendamos a nuestros hijos? ¿La vida accidental y arriesgada del todo o nada, de la aventura, la creación, de las ideas, del artista, del inversor, del emprendedor,… o la vida predecible y definida del grupo donde mejor o peor pero con un poco de esfuerzo, todo el mundo puede encontrar una manera de pagar las facturas, donde está claro lo que se espera de nuestra profesión y las diferencias entre el éxito y el fracaso son socialmente moduladas?

Yo creo que lo mejor es…

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8 respuestas a John Lennon y el dentista

  1. Una interesante lección, Pilar, que sistematiza lo que más o menos todo el mundo conoce y sabe. Que el niño quiere ser futbolista… y esas cosas. Las profesiones escalables son las que pueden proporcionar el éxito de unos pocos o el fracaso (aunque sea relativo) de la gran mayoría.
    Ello tiene también que ver con los reflejos condicionados de Pavlov de segundo orden. Los de primer orden (perrito hace lo que se quiere y se gana azucarillo) son los que seguiría el que prefiere una profesión no-escalable. Los de segundo orden son los típicos de los ludópatas, que persiguen un gran premio (muy poco probable) a cambio de pérdidas diarias: el perrito sigue haciendo lo que se quiere, aunque casi todas las veces recibe un palo, pero alguna, un aluvión de azucarillos. Al fin y al cabo, ¿qué es un broker sino un ludópata profesional?.

    Gracias, Pilar, por tus píldoras de sabiduría.

  2. Anónimo dijo:

    Gracias Pilar por haber vuelto a escribir, echaba de menos tus reflexiones. Besos!!

  3. juan carlos dijo:

    Bajo mi punto de vista, lo que se valora en esta vida no es lo que quieres ser, sino lo que vas a arriesgar para tenerlo. Ahí está el “condicionamiento” que nos han dado nuestros padres y que nosotros daremos a nuestros hijos. Les damos un nivel de vida más o menos holgado. En esos momentos, la primera pregunta que se hacen y que les hacemos es: “quiero seguir manteniendo este ritmo de vida, si para cumplir mis deseos lo debo arriesgar, será mejor que tire por la seguridad, o sea, la mediocridad”. Conoces algún jugador de futbol que venga de familia millonaria, de familia más o menos burguesa. No han tenido que arriesgar una vida holgada, no tenían nada que perder.

    Por otro lado, el esfuerzo que comentas sobre Lennon o sobre un broker de bolsa, sólo un apunte. El esfuerzo lo hicieron antes para llegar hasta ahí (broker). Un broker para “no hacer esfuerzo” (y tú mejor que nadie lo sabes) ha tenido que esforzarse mucho antes para que se fien de él. En Lennon lo que le pagamos no es el esfuerzo que le costó hacer Imagine, sino simplemente lo que nos gusta esa canción.

    Para concluir diría, los que no necesitan hacer esfuerzos para conseguir grandes cosas, son simplemente genios: a Mozart no le costaba hacer sus partituras, le salían sin esfuerzo.

    Como siempre muy buenas las reflexiones que haces. Ya nos tenías abandonados. No pares que sabemos que no te cuestan ningún esfuerzo.

  4. Anónimo dijo:

    Interesante reflexión y muy útil en la situación actual, donde los trabajos “normales” (no escalables) cada vez son menos (debido a la crisis) y menos valorados (debido a la competencia exterior). Quizas esto debe animar a muchos a intentar la otra vía: arriesgar creando tu propia empresa (si posible escalable) o por lo menos hacer lo que te gusta e intentar hacerlo escalable. Todo menos esperar sentado a que la economía mejore.

  5. Anónimo dijo:

    He caido por casualidad en tu blog. Realmente bueno. Curioso este articulo.
    Yo soy funcionario (de alta cualificación) y lo único que tenemos realmente escalable es el cabreo :))

    • Andrés dijo:

      me encanta tu comentario anónimo. Dicho esto, quiero poner en claro que a nuestros hijos les estamos quitando, desde pequeños, la posibilidad de elegir. Los mandamos a la escuela para que aprendan cosas de 6 a 8 horas, (que ya son horas para un niño), y luego les damos deberes para casa, y encima clases particulares, de judo, de monta a caballo, etc … para que estén preparados en la vida, no para crear, sino para trabajar en una profesión “no escalable”. que le de seguridad mes a mes. Yo digo como Sergio Makaroff en una de sus canciones en la que se refiere a si ser músico o no: Quizás nunca sea rico pero, me lo pasaré muy bien muy bien muy bien, quizás nunca tenga un duro pero, me lo pasaré muy bien muy bien muy bien, viajando por todo el mundo nene, me lo pasaré muy bien”. http://www.youtube.com/watch?v=RWqzraFShxI

  6. Satu dijo:

    Si la vida es el constante riesgo de elegir…también esta disyuntiva resulta difícil. Seguramente confirma que lo importante no es el qué, sino el cómo.

    • Anónimo dijo:

      Satu, estoy de acuerdo que no es el que, pero yo diria que más que el como, es el porqué. Debemos hacer nuestras elecciones por un motivo, un porqué, y no porque son escalables o no, te forres o no. Una vez que hacemos lo que nos gusta, el como es importante, pero menos.
      Es sólo mi opinión.

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