Disfruta del pollo frito

Observo a Max, mi perro, tumbado tranquilo, relajado, flemático, imperturbable, pasando de siesta en siesta. Se mueve por toda la casa detrás de nosotros, controlando sutílmente nuestros movimientos, ¿que ahora toca aquí? bueno, pues ¡vale, me quedo! Se amolda a los cambios con la parsimonia que le dan sus catorce años y su personalidad canina. Aunque hemos crecido juntos, para él no hay crisis, ni tiene que llamar a éste o al otro, ni que presentar ese informe el viernes, ni que estresarse por el examen de la semana que viene, ni pensar en qué hacer de cena, ni si nunca logrará adelgazarse, ni si hará el ridículo, ni a dónde irá el próximo verano, ni cómo superará éste u otro inconveniente.

Los animales viven siempre en el presente. Los perros saben predecir su futuro más próximo, pueden saber que ha llegado la hora de salir a dar un paseo o que si hacen algo bien, inmediatamente recibirán un premio,… es su “próximo ahora” y no más allá, no entienden de futuro, ¿mañana? ¿qué es mañana?

En nuestros primeros años de vida a los humanos nos pasa algo muy similar. Los niños viven y disfrutan el presente, no porque lo hagan de forma consciente sino porque no saben salir de él. Están felices en su mundo y en su ahora. Si les preguntamos algo sobre el futuro nos darán una respuesta para el corto plazo.  El futuro y el presente son la misma cosa para ellos.

A medida que van creciendo su visión del tiempo se amplía y el cerebro empieza a fabricar el futuro, a imaginar historias, paisajes, situaciones, relaciones,… representándonos vidas hipotéticas y desarrollando la capacidad de planificación que diferencia a los humanos del resto de los animales.

Como nos señala Daniel Gilbert en “Stumbling on Happiness”, planificar nuestro futuro forma parte de la evolución humana y es algo muy positivo pues nos permite estar preparados para reaccionar ante próximas situaciones, a visualizarnos en circunstancias no vividas, a ser precavidos, a controlar en cierta manera lo que nos vaya a pasar. Sin embargo, cuando nuestra “fábrica cerebral de futuro” trabaja desmesuradamente, se convierte en algo negativo que nos hace olvidar el presente, el aquí y ahora, lo único que realmente existe, haciéndonos vivir permanentemente en un futuro que todavía no ha llegado y nos estropea el ahora. Ya no nos sentimos tan felices como cuando éramos niños.

Para Wayne W. Dyer en su libro “Tus zonas erróneas”, una de las emociones más inútiles que hay a lo largo de la vida es la preocupación (futuro): ”Casi todo el mundo pierde una increíble cantidad de momentos presentes preocupándose del futuro. Y todo ello no sirve para nada”.  Esta compulsiva obsesión en el futuro provoca en muchos de nosotros las tan comunes crisis de ansiedad.

El presente es donde están las conversaciones con nuestros amigos, las risas de nuestros hijos, el paseo tranquilo, la canción que nos emociona,… o como canta Zac Brown en Chicken Fried: “Las pequeñas cosas de la vida son las realmente importantes: Un pollo frito, una cerveza fría y unos tejados cómodos en la noche del viernes. No importa dónde vivas, lo que conduzcas, ni el precio de tu ropa.”

“La regla es, mermelada mañana y mermelada ayer… pero nunca mermelada hoy.
¡Alguna vez tiene que ser mermelada hoy!, objetó Alicia”                                                   
(Alicia en el País de las Maravillas)
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3 respuestas a Disfruta del pollo frito

  1. Anónimo dijo:

    Cierto, muy cierto. Cuantas veces nos pasamos un fin de semana preocupados por algo que va a pasar durante la semana próxima (reunión, examen, médico,…) y cuando esto pasa sin ser tan crítico como pensabamos, nos acordamos del fin de semana perdido, de las conversaciones en las que fuimos pasivos y ausentes, de lo que no disfrutamos por la preocupación que teniamos.
    A posteriori nos parece ridículo, pero que difícil es evitarlo. Complicado, como dices, desconectar nuestra fabrica de futuros.

  2. juan carlos dijo:

    “No te preocupes por el mañana, porque el mañana traerá sus propias preocupaciones. A cada dia le bastan sus quebraderos de cabeza”. San Mateo

    Genial Pilar

  3. Anónimo dijo:

    Dicen que le damos demasiada importancia al futuro porque creemos que nos queda demasiado, por lo que tenemos que preocuparnos de el, ahorrar, la jubilación, y esas cosas,…
    En algún lado leí la recomendación de que para valorar y disfrutar mas el presente debemos pensar que no nos queda mucho futuro. Que haríamos hoy si supiésemos que nos morimos mañana, o en 12 meses, o en una década. Que cambiaríamos de nuestra percepción del hoy, del momento. Algo drástico pero da que pensar.
    Buen blog.

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