Consumo y recarga de energía vital

Realizaba largas jornadas laborales, desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche sin apenas tener tiempo, entre llamadas, reuniones y correos electrónicos, para acercarse a la máquina de café. Su comida se reducía a un bocadillo en el despacho y cuando llegaba a casa, literalmente destrozado, la conversación con su mujer y sus hijos se limitaba a monosílabos interrumpidos por miradas al correo que llegaban a su móvil o por llamadas de trabajo.

Desde hacía un tiempo sentía que su rendimiento había bajado considerablemente. Él, que siempre había sido tan dinámico, tenía dificultad para concentrarse, organizarse, resolver los retos del día a día, cometía errores en su trabajo que antes hubieran sido impensables. Pedro siempre puso mucha energía en todo pero últimamente estaba frustrado, amaba su trabajo y aún así, se sentía exhausto.

Nada más licenciarse en ingeniería, Javier creó una empresa de software. Los primeros tiempos fueron muy difíciles, con muchos altibajos. Poniendo pasión en todo lo que hacía, la convirtió en una compañía de éxito. En pleno boom tecnológico, una multinacional del sector le hizo una oferta millonaria, no se lo pensó dos veces y la vendió. Decidió tomarse dos largos años sabáticos dedicándose a disfrutar de la vida haciendo aquello para lo que nunca había tenido tiempo.

Tras esa larga pausa, volvió al mundo laboral para ayudar en la empresa de un amigo. Retornó a las reuniones, a la toma de decisiones, al análisis de los problemas,  a buscar estrategias,… Sin embargo, ya no era lo mismo, le costaba mucho más. Se encontraba sin fuerzas para participar, entender los problemas, atender a los demás y prestar atención.

Pedro y Javier han llegado a la misma situación: no son productivos. Muchos expertos opinan que gestionar sabiamente las horas del día es lo que nos hace eficaces, sin embargo, para Jim Loehr y Tony Schwartz el tiempo no se puede ampliar, el día sólo tiene 24 horas, pero sí que podemos manejar la energía con qué afrontamos las actividades y controlar cómo aplicarla.

En su libro “The Power of Full Engagement” nos señalan la importancia de la energía (física, emocional y mental) que aplicamos a todas las actividades. De la misma manera que ocurre con nuestra capacidad muscular, si queremos expandir la capacidad energética, deberemos desarrollarla de la misma forma que lo haríamos con nuestros músculos.

Capacidad energética: Cómo aumentar el depósito

Para ejercitar y desarrollar nuestra musculatura deberemos someter a nuestros músculos a un esfuerzo mayor del acostumbrado durante un periodo de tiempo (consumo de energía), para después relajar dicho músculo y que así recupere la energía perdida. Este ciclo de consumo y recuperación, que tan metódicamente siguen los deportistas profesionales, es igual de importante para nuestra vida emocional y mental.

Cuando Rafa Nadal se va al fondo de la pista, después de un punto intenso, a secarse la cara y los brazos metódicamente, lo que está haciendo es darle tiempo a su cuerpo a recuperar la energía consumida. Con ese ciclo Nadal aguanta partidos de varias horas. Si no hiciese eso acabaría como Pedro en su trabajo, exhausto, desmotivado e incapaz de realizar bien lo que siempre ha sido capaz de hacer.

Para desarrollar una gran capacidad energética tenemos que respetar y desarrollar el ciclo de consumo y recuperación de energía. El día tiene un número limitado de horas y si queremos ser efectivos debemos saber gestionar la energía: consumiéndola en tareas que la requieran y recargándola con actividades que nos la repongan.

Si no pretendemos desarrollar más capacidad (o músculo) y lo que deseamos es simplemente mantenerla, lo que debemos hacer es gastar la energía respetando el ciclo con la alternancia de actividades de consumo de energía y actividades de recuperación de energía.

Pedro no recargaba energía

Pedro se había quemado, consumía y consumía sin repostar, queriendo utilizar lo que ya no tenía. La solución está en adoptar un ritual similar al de Nadal: Hacer pausas entre reuniones y llamadas, darse el placer de una charla con los compañeros de trabajo, una comida relajada, un paseo que le ayude a desconectar, escuchar un poco de música o llamar por teléfono a un amigo. Estos ciclos de recuperación le permiten volver a su actividad recargado de energía y ser más eficiente.

Javier no utilizaba energía

Javier se había quedado “sin músculos” por no utilizarlos. Al no realizar actividades que le demandasen dosis de energía, su capacidad energética había disminuído y era insuficiente cuando necesitó volver a utilizarla.  Como pasa con nuestros músculos cuando hemos dejado de hacer deporte, necesitaremos ir aumentando paulatinamente los ciclos de consumo y recuperación para que esa energía sea la que teníamos en otros tiempos.

No nos podemos poner a correr la maratón si hace mucho tiempo que no hacemos deporte ni hacer toda la carrera a nuestra velocidad máxima. No sólo el móvil necesita recargar baterias, nosotros también.

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2 respuestas a Consumo y recarga de energía vital

  1. Anónimo dijo:

    Esto explica muchas cosas. Quizas no deberiamos esperar desesperadamente al fin de semana para descansar, y encontrar pausas duante la semana. Me ha hecho recordar un comentario de un sociologo, creo que americano, que dijo que las vacaciones de algunos paises europeos eran demasiado largas (1 mes continuo), comparadas a las americanas de una semana o maximo dos continuas. Sostenia que el trabajador llegaba con menos predisposición al trabajo si eran muy largas. Con tu explicación queda claro que lo que decia era que llegaban desmusculados despues de esa larga pausa. Un blog muy bello e interesante.

  2. José María dijo:

    Ciertamente instructivo tu post, Pilar, como siempre.

    Creo que hay que romper la dinámica de cinco días de actividad frenética y luego fin de semana. Mucha gente, durante los cinco días laborables, está absolutamente abducido por el trabajo y la actividad laboral (bueno, los que tienen la suerte de mantenerla). El fin de semana, a menudo, está repleto también de otras obligaciones (familiares, sociales) lo que provoca que los “músculos” cerebrales y emocionales no se regeneren.

    Creo que es vital que todos los días, cualquiera disponga de varios momentos en que realmente pueda hacer lo que realmente le apetece hacer. Para recargar la batería.

    Muy ilustrativo el paralelismo con los deportistas de élite.

    Enhorabuena, Pilar.

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