La historia de la Tierra en una semana

Sabemos que la Tierra se formó hace 4.600 millones de años, que los primeros seres vivos aparecieron hace 540 millones de años, que los dinosaurios vivieron hace 200 millones de años y que el primer primate apareció hace 55 millones de años. Todo ello pasó hace un montón de tiempo pero… ¿qué es un millón de años? Cuando nos hablan de cifras tan grandes no somos capaces de ver la verdadera dimensión y perdemos la noción de tiempo.

Si ponemos las cosas en perspectiva y tomamos como medida de tiempo “la semana” colocando los acontecimientos de la historia del planeta de lunes a domingo (donde el primer minuto del lunes es cuando se forma la Tierra y las 24 horas del domingo es el momento actual, el año 2012) nos daremos cuenta de que lo que nos parece que pasó hace muchísimo tiempo, para nuestro planeta se trata sólo de instante.

Escala 1:  La Tierra se forma el lunes a las 0:01 de la mañana y el año 2012 es el domingo a las 12:00 de la noche.

Imaginemos que la historia de la Tierra hasta hoy ocurre en una semana donde las 12 de la noche del domingo es el año 2012. La distribución de los acontecimientos en el tiempo de una semana sería:

La Tierra se ha creado en el primer minuto del pasado lunes y no ha sido hasta el mediodía del jueves que el nivel de oxígeno ha aumentado.

Hoy domingo, por la mañana, a las 4:45 han aparecido los primeros seres vivos (moluscos y vegetales); cinco horas más tarde, a las 9:45 han surgido las primeras arañas y escorpiones; a las 10:30 los anfibios, y ya casi a la hora de comer, a las 13:00 los reptiles.

Los famosos dinosaurios sólo van a estar en La Tierra entre las 15:10 y las 21:40 de hoy, una visita casi de compromiso.

En esta tarde de domingo, a las 16:15, han llegado los primeros mamíferos aunque no han empezado a multiplicarse en número y tamaño hasta las 21:50, mientras diez minutos más tarde,  ha aparecido el primer primate.

El Australopiteco ha estado en el planeta sólo hace diez minutos antes de la medianoche  del domingo y el  hombre de Neandertal a las 23:58:41 segundos.

El Homo Sapiens (ósea nosotros) hacemos nuestra aparición en África a las 23:59:35 pero no pasamos a Europa hasta el segundo 51, es decir, hace tan sólo 9 segundos. Hemos empezado a hablar hace 6 segundos y hemos creado la agricultura hace 1 segundo antes de la medianoche (año 2012).  Todo el resto de la historia se encuentra dentro del último segundo de la semana.

Comprimida la historia del mundo en una semana, parece que todo lo hemos dejado para el domingo y principalmente para la noche y nosotros, los humanos, para el último segundo.

Cambiemos la escala: El mundo es mundo con la vida

Aunque la Tierra es Tierra desde hace 4.600 millones de años, algunos pueden considerar injusto introducir en “nuestra semana” todo el tiempo en el que el planeta estaba sin vida y era sólo roca y agua, unos 4.000 millones de años.

Si consideramos el inicio de nuestra semana (lunes a las 00:01) el primer momento de la aparición de la vida,  este sería el resultado:

El lunes a las 00:01 aparecen los moluscos y vegetales, ¡la vida!

El martes a las 11:00 son las arañas y los escorpiones, mientras que los reptiles no nacen hasta el jueves a las 2:30 de la mañana.

Los dinosaurios van a estar entre el jueves a las 21:30 y el domingo a las 03:50.

Los primeros mamíferos aparecen el viernes a las 08:00, pero se multiplican en número y tamaño a partir del domingo a las 05:20.

Hoy domingo, a las 6:50 es el momento del primer primate, al que seguirán el Australopiteco a las 22:30 y el Neardental a las 23:49.

Nosotros, el Homo Sapiens hacemos la aparición en África, esta noche a las 23:56 y dos minutos más tarde pasamos a Europa. Sólo 50 segundos antes de la medianoche empezamos a hablar y a 11 segundos de terminar el domingo se crea la agricultura.

Las primeras religiones (Budismo, Judaismo,…) y los primeros filósofos aparecen hace 3 segundos. Jesús nace hace poco más de 2 segundos y Mahoma nace 1 segundo antes de terminar el día.

El resto, incluído Internet, Facebook y la Eurocopa, dentro del último segundo de la semana.

Cambiemos la escala (de nuevo): El mundo es mundo con el hombre

Los mas escépticos pueden decir: “Esto de los moluscos, lagartos y dinosaurios está muy bien pero el inicio de todo es el hombre, y más concretamente, el Homo Sapiens”.

Esta es la semana para los que piensen así:

El lunes a las 00:01 aparece el Homo Sapiens en África, pero no se traslada a Europa hasta el viernes a las 09:00 de la mañana. Las primeras muestras de arte y lenguaje se producen  el sábado a las 07:30 de la mañana. Y es a las 15:15 del domingo cuando decide crear la agricultura.

Las primeras religiones (Budismo, Judaismo,…) y primeros filósofos aparecen el domingo a las 21:45. A las 22:10 nace Jesús y Mahoma lo hace a las 22:50.

Hace únicamente media hora que hemos descubierto América, eran las 23:30 y la revolución francesa ha ocurrido hace apenas 12 minutos.

La Primera Guerra Mundial se produjo hace 5 minutos y la Segunda hace 3 minutos y 45 segundos. Tenemos democracia en España desde hace escasos 2 minutos y el Telón de Acero cayó hace algo más de un minuto.

Miremos como lo miremos, la historia del mundo, o nuestra propia historia se concentra en el último día, en el domingo. Cuando pensamos en nuestros orígenes solemos concentrarnos en una visión muy cercana. Lo mismo nos sucede cuando pensamos en el futuro (¿los próximos 5, 10, 20, 40 años,… ?) Sin embargo eso que suele ser mucho para nosotros como personas, no es nada para el genero humano o para el planeta Tierra.

En una conversación reciente con un antropólogo alemán que trabaja en Londres, éste sostenía que la extinción de determinadas especies de animales es inevitable. Dedicado a a la protección del rinoceronte y de los gorilas en África, ésta convencido de que estos animales, al igual que el género humano, desaparecerán del planeta sin lugar a dudas, aunque no puede confirmar qué día de la próxima semana sucederá.

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Coram’s fields: Prohibido entrar sin niños

En el corazón de Londres, en el barrio de Bloomsbury, muy cerca de Russell Square, unas 3 hectáreas de jardín forman el parque de Coram. Un parque al que si un adulto no va acompañado de un niño, tiene prohibida la entrada. Los perros y las botellas de cristal tampoco son bienvenidos.

Sólo los menores de 16 años están autorizados a disfrutar de las instalaciones y practicar ping-pong, futbol, volleyball, pasearse por la pequeña granja de animales, jugar en los toboganes, balancines,… y participar en los diferentes talleres de danza, música, cine, etc.

Historia del Parque Coram

Cuentan que, en la Inglaterra del siglo XVIII, las carreteras y los caminos estaban llenos de huesos de niños. Era una práctica muy común abandonar a los bebés y niños pequeños ilegítimos o no deseados, los cuales morían de hambre sin que nadie se preocupase por ello. En 1739, el filántropo Thomas Coram, impresionado tras tropezar con los cuerpos de los niños, decidió construir aquí un “hospital”, un lugar de hospitalidad dedicado al cuidado y educación de niños abandonados, un refugio.

El capitán Coram buscó patrocinadores y benefactores para la institución, logrando el apoyo de artistas como el pintor William Hogarth y el músico y compositor Haendel, cuya obra “El Mesías” se representaba cada año con el fin de recaudar fondos para el hospital.

En aquella sociedad brutal y cruel, Thomas Coram trajo un poco de humanidad hacia los niños indigentes y creó la primera organización caritativa para niños en Inglaterra. Hoy en día, su herencia está en manos de la Thomas Coram Foundation for Children.

Justo al lado del parque The Foundling Museum cuenta la historia de ese hospital que en 1920 fue trasladado a las afueras de Londres.

El parque, cuyo mantenimiento corre a cargo en un 60% por donaciones privadas, es un oasis donde los niños que pueden disfrutar de un lugar pensado sólo para ellos.

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Excusas contra el éxito

Imagina que tu hijo te dice: “Papá,  ya sé lo que quiero ser. Ya sé lo que quiero hacer con mi vida”.

Es la conversación que todo progenitor espera tener con su hijo.

“Quiero ser mago, quiero subirme a un escenario y hacer todos esos trucos de magia, que el público me aplauda y se queden fascinados.”

Respiras hondo y le dices: “pero… ser mago es muy arriesgado hijo mío, no ganarás dinero, vivir de la magia es muy difícil,… Tú eres muy bueno en matemáticas, tienes unas notas estupendas, eres uno de los primeros de la clase.”

“¡Es mi sueño!” te contesta enfadado, “¡es mi sueño hacer eso!”

“Ya, ya lo sé. Pero… yo también tenía un sueño y… “

“¿y… qué?”

“Que… entonces naciste TÚ

Quien nos plantea esta situación es Larry Smith. Para este profesor de Economía de la universidad canadiense de Waterloo, nuestra incapacidad para tener una gran carrera profesional, una carrera de éxito, es el resultado de las miles de excusas que inventamos para no llegar a alcanzarla nunca.

A pesar de que nos digan una y otra vez que aunque fallemos mil veces debemos de seguir intentándolo, debemos perseguir nuestros sueños, nosotros vamos a decidir no hacerlo y pondremos siempre la excusa perfecta para no conseguir una gran carrera profesional. En el fondo no queremos tener éxito.

Nuestras excusas más comunes:

El éxito es para aquellas personas que tienen mucha suerte: Es muy difícil tener suerte y además es completamente arbitrario, así que es una tontería perder el tiempo en esperar a que te llegue la suerte cuando nunca la has tenido.

Las personas con una gran carrera profesional son genios: de pequeño yo me creía un genio pero aquel profesor me hizo ver que no lo era y ahora le doy la razón.

La gente que persigue sus pasiones es rara y obsesiva: yo no soy raro, soy normal, agradable, sociable y los que son como yo no tienen extrañas obsesiones.

Yo no soy tan valiente ni aventurero, hay que tener un carácter especial para hacer lo que las personas de éxito hacen. Tienen una genética especial, ya han nacido así.

– Las relaciones personales: Quiero ser un gran padre/madre, un gran esposo/a, un gran amigo/a,… no puedo sacrificar todo eso por tener éxito. O tienes una cosa o tienes la otra pero no es posible tenerlo todo.

El refugio en las relaciones personales es la mayor excusa para no perseguir tus pasiones. ¿Acaso debemos ver a nuestros hijos, a nuestro marido, a nuestra mujer,… como unos carceleros que no nos dejan perseguir nuestro sueño? ¿no sería genial poder decirle a nuestro hijo que encuentre su pasión como lo hicimos nosotros?

Muchas veces creemos que no se puede tener una buena carrera profesional si no se ponen en peligro las relaciones personales, pero ¿por qué no pueden ser ambas cosas? Si queremos, podemos buscar mil y un caminos para llegar a la meta. Nunca es demasiado tarde para alcanzar un sueño.

En el fondo, es el miedo a perseguir las pasiones, a fallar, a hacer el ridículo, a intentarlo,… No es feliz el que piensa “si yo hubiese…” sino el que llega a donde quiere llegar.

“No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”.  (Joaquín Sabina)

El Prof. Larry Smith anima a los jóvenes a hacer lo que ellos aman y a que no busquen excusas para no hacerlo.

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El valor nutritivo del ocio

En toda buena alimentación hay que mantener un buen equilibrio nutritivo. Lo mismo pasa con nuestro ocio, con lo que hacemos fuera de nuestras labores profesionales. No todas las actividades tienen el mismo valor nutritivo: las hay de alto, medio, bajo e incluso tóxicas. Como en nuestra alimentación hay que elegir cuidadosamente qué consumimos en nuestro tiempo libre.

Ocio de ALTO valor nutritivo

Aquellas actividades de ocio que, además de divertirnos y entretenernos, ayudan a cambiar el mundo, aunque el mundo no lo perciba.

Cambiamos el mundo cuando creamos algo que no existe.  No necesitamos inventar la nueva iPad o el próximo Harry Potter, basta con aportar con nuestro ocio algo nuevo, grande o minúsculo. Puede ser incluso secreto, si no se quiere compartir, pero se trata de algo que aparece porque nosotros lo hemos creado.

Podemos pintar, escribir, componer. Tener una idea, un nuevo concepto, un proceso. Crear una historia, un poema, un email. Participar en un debate o una conferencia donde el diálogo sea rico, positivo, enriquecedor y se creen nuevas ideas. Podemos ayudar en obras sociales que generan un cambio en personas necesitadas.

Todo esto lo puedes dar a conocer al mundo o guardarlo en un cajón, por miedo o pudor, pero no importa, pues aunque desconocido, una vez hecho ya existe y con eso el mundo ya es diferente: Has creado.

Ocio de valor nutritivo MEDIO

Estas son las actividades que no generan un cambio en el mundo pero que nos cambian a nosotros. Ocio que nos enseña, nos descubre nuevos sitios, ideas, nuevas sensaciones que nos enriquecen de alguna manera.

Puede ser la lectura de un libro, una buena película, la visita a un museo, un viaje a sitios desconocidos que nos aproximan a culturas desconocidas y nuevas maneras de entender el mundo, la familia, los amigos.

Para crear (alto valor nutritivo), necesitamos ver, observar, escuchar, leer, en definitiva absorber todo lo posible para así ser capaz de añadir algo nuevo. El ocio de valor nutritivo medio es necesario para conocer y experimentar el mundo.

Tambien las actividades físicas como el deporte se podrían considerar de esta categoría.

Ocio con BAJO valor nutritivo

Lo que nos hace pasar un rato entretenido, pero no cambia nada, ni en el mundo ni en nosotros. Todo sigue igual. Nos hace “pasar el tiempo” sin aburrirnos.

Aquí debemos hacer una distinción sutil pero importante: Si esta actividad se hace en compañía o en solitario.

Pasatiempos en compañía: jugar a la Playstation o las cartas con amigos, ver la televisión,…

Pasatiempos en solitario: jugar a la Playstation, al ordenador, a los famosos Angry Birds, hacer sudokus, crucigramas, sopa de letras, o sentarte delante de la televisión, todo esto en solitario.

No por tener bajo valor nutritivo estas actividades son malas necesariamente. Algunas son muy necesarias cuando nos sentimos exhaustos y con ganas de desconectar un rato. Es mejor si lo hacemos en compañía, pero tampoco esta mal para desconectar lanzar alguno de los pájaros gorditos sobre los cerditos escondidos debajo de los tablones.

Ocio tóxico

El tipo de actividad de ocio que puede cambiar el mundo o a nosotros, pero lo hace “a peor”. Cualquier actividad destructiva o autodestructiva: La crítica, la burla, la censura, el abuso de drogas o alcohol,…

En definitiva, que en la variedad está el gusto. No se puede estar todo el día con “la nouvelle cuisine” pero tampoco a base de hamburguesas y patatas del McDonald’s. Hay que consumir todo tipo de ocio no-tóxico, pero manteniendo un nivel nutricional adecuado y equilibrado.

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La vejez no es una patología

Vivimos una media de 34 años más que nuestros bisabuelos, lo que supone una segunda vida de adulto completa. Es una etapa del desarrollo del ser humano que tiene su propio significado, su propia identidad, tan diferente a la mediana edad como la adolescencia lo es de la infancia.

Concebimos la vida en forma de arco: la infancia en el lado ascendente, llegando a la cima en la edad adulta y descendiendo hacía el declive al final de nuestros días. Sin embargo, muchos filósofos y científicos dibujan la vida como una escalera ascendente en la que los últimos escalones de la cima forman el tercer acto, la etapa donde convergen la sabiduría, la autenticidad y la integridad.

Es indiscutible que de la forma en que lleguemos a esta etapa, la suerte y la genética tienen mucho que decir, pero la edad en sí no es una patología sino un potencial. A pesar de tener más canas y más arrugas, nadie se muere de viejo. La gente fallece por enfermedades e infecciones, que tal vez son insignificantes cuando se es joven, pero nadie se muere por el simple hecho de hacerse mayor.

Jane Fonda nos dice en TED que estos años añadidos podemos hacerlos perfectos y diferentes. La mayoría de las personas de edad se sienten satisfechas con sus vidas, su espíritu se encuentra en la parte alta de la escalera, son más sabios, más auténticos y más íntegros. Miran la vida desde dentro, sin el estrés de crear un futuro y sin las presiones externas. Atrás quedó lo que los demás esperaban de ellos, o lo que decían qué eran, o lo que ellos pensaban de sí mismos,… Ahora es el momento de su auténtico yo, olvidándose de los miedos y disfrutando de la vida.

Este tercer acto es la etapa de la reflexión sobre las experiencias vividas y la recuperación de los sentimientos positivos con el pasado, descubriendo que muchas cosas que pensabas que eran culpa tuya o ideas que tenías sobre tí mismo, nada tienen que ver contigo. Cuando volvemos a redescubrir el pasado podemos modificar en nuestro cerebro antiguos patrones. Muchas relaciones con el pasado a lo mejor no han sido cerradas y nos sentimos inacabados,  es entonces cuando nuestra labor es la de acabar nuestra obra, nosotros mismos. Para saber dónde estás yendo tienes que conocer de dónde vienes.

Siempre se es joven porque el espíritu no envejece y su línea es ascendente. Leonard Cohen, quien a sus 77 años sigue en los escenarios, en su concierto en Londres en 2009 dijo: “La última vez que actué en Londres, hace 15 años, yo tenía 60 años y tan sólo era un niño con locos sueños. Desde entonces, he tomado muchos medicamentos, he estudiado a los filósofos, a las religiones,… y a pesar de todo ello, la alegría siempre aparece en mi vida.”

“Jamás un hombre es demasiado viejo para recomenzar su vida y no hemos de buscar que lo que fue le impida ser lo que es o lo que será”.
Miguel de Unamuno
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Consumo y recarga de energía vital

Realizaba largas jornadas laborales, desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche sin apenas tener tiempo, entre llamadas, reuniones y correos electrónicos, para acercarse a la máquina de café. Su comida se reducía a un bocadillo en el despacho y cuando llegaba a casa, literalmente destrozado, la conversación con su mujer y sus hijos se limitaba a monosílabos interrumpidos por miradas al correo que llegaban a su móvil o por llamadas de trabajo.

Desde hacía un tiempo sentía que su rendimiento había bajado considerablemente. Él, que siempre había sido tan dinámico, tenía dificultad para concentrarse, organizarse, resolver los retos del día a día, cometía errores en su trabajo que antes hubieran sido impensables. Pedro siempre puso mucha energía en todo pero últimamente estaba frustrado, amaba su trabajo y aún así, se sentía exhausto.

Nada más licenciarse en ingeniería, Javier creó una empresa de software. Los primeros tiempos fueron muy difíciles, con muchos altibajos. Poniendo pasión en todo lo que hacía, la convirtió en una compañía de éxito. En pleno boom tecnológico, una multinacional del sector le hizo una oferta millonaria, no se lo pensó dos veces y la vendió. Decidió tomarse dos largos años sabáticos dedicándose a disfrutar de la vida haciendo aquello para lo que nunca había tenido tiempo.

Tras esa larga pausa, volvió al mundo laboral para ayudar en la empresa de un amigo. Retornó a las reuniones, a la toma de decisiones, al análisis de los problemas,  a buscar estrategias,… Sin embargo, ya no era lo mismo, le costaba mucho más. Se encontraba sin fuerzas para participar, entender los problemas, atender a los demás y prestar atención.

Pedro y Javier han llegado a la misma situación: no son productivos. Muchos expertos opinan que gestionar sabiamente las horas del día es lo que nos hace eficaces, sin embargo, para Jim Loehr y Tony Schwartz el tiempo no se puede ampliar, el día sólo tiene 24 horas, pero sí que podemos manejar la energía con qué afrontamos las actividades y controlar cómo aplicarla.

En su libro “The Power of Full Engagement” nos señalan la importancia de la energía (física, emocional y mental) que aplicamos a todas las actividades. De la misma manera que ocurre con nuestra capacidad muscular, si queremos expandir la capacidad energética, deberemos desarrollarla de la misma forma que lo haríamos con nuestros músculos.

Capacidad energética: Cómo aumentar el depósito

Para ejercitar y desarrollar nuestra musculatura deberemos someter a nuestros músculos a un esfuerzo mayor del acostumbrado durante un periodo de tiempo (consumo de energía), para después relajar dicho músculo y que así recupere la energía perdida. Este ciclo de consumo y recuperación, que tan metódicamente siguen los deportistas profesionales, es igual de importante para nuestra vida emocional y mental.

Cuando Rafa Nadal se va al fondo de la pista, después de un punto intenso, a secarse la cara y los brazos metódicamente, lo que está haciendo es darle tiempo a su cuerpo a recuperar la energía consumida. Con ese ciclo Nadal aguanta partidos de varias horas. Si no hiciese eso acabaría como Pedro en su trabajo, exhausto, desmotivado e incapaz de realizar bien lo que siempre ha sido capaz de hacer.

Para desarrollar una gran capacidad energética tenemos que respetar y desarrollar el ciclo de consumo y recuperación de energía. El día tiene un número limitado de horas y si queremos ser efectivos debemos saber gestionar la energía: consumiéndola en tareas que la requieran y recargándola con actividades que nos la repongan.

Si no pretendemos desarrollar más capacidad (o músculo) y lo que deseamos es simplemente mantenerla, lo que debemos hacer es gastar la energía respetando el ciclo con la alternancia de actividades de consumo de energía y actividades de recuperación de energía.

Pedro no recargaba energía

Pedro se había quemado, consumía y consumía sin repostar, queriendo utilizar lo que ya no tenía. La solución está en adoptar un ritual similar al de Nadal: Hacer pausas entre reuniones y llamadas, darse el placer de una charla con los compañeros de trabajo, una comida relajada, un paseo que le ayude a desconectar, escuchar un poco de música o llamar por teléfono a un amigo. Estos ciclos de recuperación le permiten volver a su actividad recargado de energía y ser más eficiente.

Javier no utilizaba energía

Javier se había quedado “sin músculos” por no utilizarlos. Al no realizar actividades que le demandasen dosis de energía, su capacidad energética había disminuído y era insuficiente cuando necesitó volver a utilizarla.  Como pasa con nuestros músculos cuando hemos dejado de hacer deporte, necesitaremos ir aumentando paulatinamente los ciclos de consumo y recuperación para que esa energía sea la que teníamos en otros tiempos.

No nos podemos poner a correr la maratón si hace mucho tiempo que no hacemos deporte ni hacer toda la carrera a nuestra velocidad máxima. No sólo el móvil necesita recargar baterias, nosotros también.

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Los tres sin cuatro de Trafalgar Square

En esta concurrida plaza londinense se concentran muchas de las actividades colectivas de la ciudad: manifestaciones, festivales populares, recitales,… En ella destaca la imponente columna con la estatua de Nelson y los gigantescos leones de bronce. Las esquinas de la plaza están marcadas por cuatro estatuas.

¡Espera! No son cuatro, sólo hay tres, ¿qué es lo que hay en el cuarto plinto?

La idea original consistía en instalar cuatro estatuas, dos de ellas ecuestres que irían en la parte posterior. Colocaron las tres primeras pero se les acabó el presupuesto (algo que también pasaba en el siglo XIX) y sólo les había llegado para un caballo, por lo que dejaron el cuarto pedestal sin la suya. Durante ciento cincuenta años se quedó así, sin su estatua.

Ya en el siglo XX, en los  años 90, se formó una comisión, The Fourth Plinth Commissioning Group, para discutir y decidir qué hacer con el pedestal. A partir de entonces se ha utilizado, no sin controversia, para exhibir obras de arte contemporáneas como el “Barco de Nelson en la botella” que ha estado presente desde Mayo del pasado año hasta este mes de febrero.

Actualmente, seis obras de diferentes artistas han sido selecionadas por la comisión para ocupar el cuarto plinton de Trafalgar Square, desde un gallo azul a un relieve de montañas. El ganador será anunciado por el alcalde de Londres durante el 2012.

En los mundiales de fútbol del 2002 la figura de cera de David Beckham, cedida por el museo Madame Tussauds, disfrutó del pedestal.

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